Los grupos extranjeros que fabrican consolas de videojuegos en la zona franca de Shanghái (ZFS), inaugurada a finales de septiembre, podrán venderlas en el país, pero antes tendrán que recibir el visto bueno de las autoridades culturales, según una decisión gubernamental conocida esta semana.
Esta decisión pone fin a la prohibición, que data de 2000, de vender consolas de videojuegos por los supuestos efectos nocivos que tenían para la "salud mental" de los jóvenes usuarios.
De todos modos siguen prohibidas las importaciones de consolas de juego, aunque es muy fácil conseguirlas en el país adonde llegan de forma ilegal.
Por eso, los expertos consideran que las nuevas medidas van a tener un efecto limitado. Las consolas disponibles ilegalmente permiten jugar con juegos pirateados baratos, por lo que es poco probable que los usuarios estén dispuestos a pagar los precios de los juegos oficiales.
"Las ventas de las consolas no van a dispararse, es imposible, se trata de productos para un público limitado en China", explicó Yang Jiaxiang, experto independiente para un gabinete especializado.
| Agencia Afp |


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