17 de febrero 2016 - 00:00

¿China se recicla?

¿China se recicla?
 Wall Street operó con ganancias y con expectativas ante la decisión de un grupo de países de congelar su producción de petróleo.

"Arabia Saudí, Venezuela, Qatar y Rusia acordaron en Doha congelar la producción de petróleo a sus niveles de enero, a la espera de que otros países productores hagan lo mismo", anunció el presidente actual de la OPEP, el catarí Mohamed Saleh al Sada. La decisión de congelar, y no recortar la producción de crudo no era lo que esperaban algunos analistas, mientras que al cierre de su cotización volvió a bajar el 1,4% a 29,04 dólares por barril.

El índice Dow Jones de Industriales cerró en 16.196,41 puntos subiendo el 1,39%, el S&P500 se situó en los 1.895,48 puntos ganando el 1,65% y el Nasdaq Composite apreciándose el 2,27% llegó a los 4.435,96 puntos.

Por su parte, los índices europeos exceptuando a Londres que subió un ínfimo 0,02%, finalizaron en baja, Madrid cedió un 0,7%, Milán el 0,7%, París un 0,2% y Fráncfort el 1%.

Bien dicen "que la necesidad agudiza la inteligencia" y en momentos en que los inversores a nivel global se inquietan por cierta debilidad en la economía china, algunos fabricantes en la región industrial del sur del país asiático, ansían recuperar sus esperanzas ascendiendo en "la pirámide tecnológica".

Dentro de la planta del fabricante de electrónicos Shenzhen Rapoo Technology Co, brazos robóticos que durante años se movieron para producir teclados y ratones para computadoras ahora crean drones. En realidad, Rapoo se encuentra abocado en hallar nuevos mercados que le permitan volver a prosperar al igual que muchas empresas de Shenzhen, la ciudad en la frontera con Hong Hong que favoreció la industrialización de China. Pequeños fabricantes están produciendo impresoras 3-D, patinetas eléctricas conocidas como hoverboards y robots con la esperanza de seguir creciendo, una estrategia estimulada por visitas e incentivos financieros de los líderes del país. El gobierno desea que la modernización ayude a China a superar su intensa transición de un modelo económico basado en la inversión en infraestructura, a uno orientado a incentivar el consumo.

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