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Ciccone: apelaciones y tres jueces al centro de la escena
• Procesados prometen recurrir a la Cámara Federal desde esta semana.
• Objeciones y peleas.
Ariel Lijo y Jorge Ballestero
El pasado viernes, Amado Boudou fue procesado por supuesto cohecho y por negociaciones incompatibles con la función pública en relación con la quiebra y el salvataje estatal a Ciccone Calcográfica. La misma suerte corrieron José María Núñez Carmona y Alejandro Vandenbroele, al igual que la familia Ciccone y el asesor Rafael Ressnick Brenner.
Las réplicas ante la Cámara tendrán distintos tenores. El vicepresidente argumentará que el juez tergiversó evidencias y que en las más de 300 carillas del procesamientos constan elementos cuyo origen es desconocido. Más duras serán las presentaciones de los Ciccone, que objetarán los elementos que los llevaron de ser testigos a imputados en el expediente.
La cámara todavía no resolvió el planteo de nulidad que los abogados de Boudou formularon respecto del llamado a indagatoria. El vértigo de la causa le restó importancia a una determinación que a la larga podría ser clave. El fiscal rechazó el planteo, sin embargo, el juez todavía no se expidió, con lo cual el caso no llegó a tratarse en el acuerdo de la Sala I.
Los camaristas esperan más procesamientos. Así lo dieron a conocer hace un mes cuando le requirieron a Lijo que investigue la llamada ruta del dinero. Farah, en su voto que quedó en minoría, puso la lupa sobre Raúl Moneta y Jorge Brito. En cambio Freiler y Ballestero no dieron nombres, aunque están de acuerdo con Di Lello en que antes que los mencionados debería indagarse a Máximo Lanusse, exejecutivo de The Old Fund.
El protagonismo que ganará la cámara en los próximos meses tendrá efectos colaterales en el Consejo de la Magistratura. Esta semana comenzará a conversarse allí el orden de mérito del concurso destinado a cubrir la vacante en la Sala I que actualmente es subrogada por Farah. Hasta ahora encabezan las calificaciones el juez de Morón Julio Báez, el juez de Ejecución Penal Sergio Delgado, el abogado Domingo Montanaro y el juez en lo penal económico Javier López Biscayart.
Si bien todos los abogados defensores apuntarán a determinados aspectos técnicos de la instrucción, no se descartan menciones al origen de toda la causa, que comenzó cuando un particular, según él mismo declaró, escuchó una conversación en un café en la cual se hablaba sobre el futuro de la calcográfica y dijo no haber podido distinguir a sus protagonistas porque él estaba sentado "de espaldas". Esto no impidió que se abriera un expediente.
Los defensores de Boudou apuntarán sobre los cruces telefónicos que realizó Lijo. Éstos sostendrán que ni la familia Ciccone ni Vandenbroele se comunicaron nunca al celular particular del vicepresidente.
También habrá objeciones a cierta información que le habría facilitado al juez un exalto ejecutivo de la firma Boldt que tenía intereses sobre el destino de la calcográfica.


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