- ámbito
- Edición Impresa
Cinetismo: una exhaustiva muestra en Bellas Artes
«Penetración», de Ary Brizzi, una de las tantas obras expuestas en la muestra «Real/Virtual» en el Museo Nacional de Bellas Artes.
El arte concreto y el constructivo son los antecesores del arte cinético que hace foco en la percepción. En el texto introductorio Herrera cita a Merleau Ponty quien en su «Fenomenología de la percepción» señaló que «mirar un objeto es venir a habitarlo y desde ahí captar todas las cosas según la cara que al mismo tiempo presenten. En cuanto al tiempo indicó que el objeto se ve desde todos los tiempos, pasado, presente, futuro».
De allí la atemporalidad de este arte, de la importante participación del espectador, un tema que salió a la luz en los 60 a través del Groupe de Recherche dArt Visuel (GRAV) en París y contemporáneamente otros artistas en Buenos Aires. Entre los antecedentes que hay que recordar para «ver» esta muestra están los postulados de los concretos que era acabar con la representación, la metáfora, el ilusionismo. El cuadro ventana dio lugar al marco recortado, comienzan los Manifiestos, por ejemplo, el Blanco de 1946 en el que Fontana afirmaba que la «era artística de las formas paralíticas toca a su fin». El nuevo arte serán la materia, el color, el sonido, el movimiento. El Manifiesto Madí planteó a través de «Royi» (1944) , escultura de Gyula Kosice, «la ordenación dinámica, móvil y la ludicidad».
Es importante el enfoque curatorial que cuenta las instancias decisivas de la historia de este movimiento en nuestro país. La exposición de Víctor Vasarely en 1958 en el MNBA, cuya dirección ejercía entonces Jorge Romero Brest, tuvo gran influencia en los artistas locales, entre ellos Julio Le Parc, que en 1966 fuera el ganador del Gran Premio de la Bienal de Venecia, García Rossi, Polesello, Tomasello, Jorge E. Lezama, Hugo de Marziani, Jorge Luna Ercilla y Juan Carlos Romero, quienes siguieron sus ideas de «hacer tábula rasa y saltar al vacío».
Ya entonces se consideró que pintura y escultura eran términos anacrónicos, por lo que debía hablarse de una plástica bi-tri y multidimensional. «El Manifiesto Amarillo» de Vasarely de 1958 propondrá una concepción vanguardista de «unión de todas las artes». La nueva plástica integrará la moda, la publicidad, la escenografía, el cine, la idea era democratizar el acceso a la estética y acabar con el mito de la obra única.
Hubo críticos como Samuel Oliver que sucedió a Romero Brest en la dirección del museo, Damián Bayón, radicado en Francia, que apoyaron estas expresiones como un arte dinámico unido a la vida a cuyos nombres deben agregarse los de Ignacio Pirovano y Basilio Uribe.
La tecnología, la participación del espectador, la creación de los múltiples, la introducción de las máquinas y el rol del artista en la sociedad están presentes en obras y documentación de la época. Los premios «Ver y Estimar» «Georges Braque» (1964, 66 y 68), que volverá a instituirse, «Plástica con Plásticos» (1966), «Acrílico Paolini» fueron principalísimos respecto de los aires renovadores y el empleo de nuevos materiales como el acrílico con su transparencia y reflexión de la luz.
Desde el Di Tella en 1963 «Más allá de la Geometría y «Experiencias 67», Romero Brest se abraza a las tendencias relacionadas con la tecnología y el arte conceptual en las que se enrolaron muchos argentinos. La expansión y legimitación del cinetismo como tendencia en exposiciones, premios como los mencionados, los premios a Jesús Soto y Carlos Cruz Diez en las Bienales Kaiser (Córdoba), los salones -en 1968 se incorpora esta tendencia en el Salón Nacional bajo la disciplina Investigaciones Visuales-, reúnen obras de artistas ópticos y cinéticos como Miguel Angel Vidal, Eduardo Mc Entyre, creadores del Grupo de Arte Generativo (1960), Carlos Silva, Ary Brizzi, Manuel Espinosa, Gyula Kosice y el Hidrocinetismo, Hugo Demarco, Jacques Bedel, Gregorio Vardánega, Antonio Asís, cuya obra se vió recientemente en MUNTREF, Marta Boto que se radicó en París desde mediados de los 50.
En la muestra se incluye una obra paradigmática de Nicolás Schöffer (Francia,1912-1992) maestro del luminocinetismo. «Lux 2» (máquina de metal) que fue presentada en la VI Bienal de San Pablo en 1961, y adquirida por el museo gracias a las gestiones de Romero Brest y expuesta brevemente durante el período de Samuel Oliver. Ha sido reacondicionada e incluye la banda sonora que el pionero de la música concreta, Pierre Henry, compuso especialmente para su instalación.


Dejá tu comentario