- ámbito
- Edición Impresa
Clásico argentino: ajuste gradual al atraso en tarifas
• DESDE 1945 HUBO DIEZ CASOS SIMILARES AL MOMENTO ACTUAL
En este aspecto los equipos económicos de los candidatos presidenciables se debaten entre un ajuste de shock y uno gradual. Ante semejante disyuntiva resulta interesante un informe del economista Fernando Navajas, que detecta 10 fases de caída real en el precio de la electricidad residencial entre 1945 y 2015. La evidencia histórica muestra que casi siempre se buscó corregir el atraso con gradualismo y sólo en un caso hubo shock (fue tras el ciclo 1990/94). O sea, en las últimas siete décadas, con 10 "fines de ciclo" entre 1945 y 2015 hubo gradualismo en casi todos los casos, y shock en uno solo.
Para tener una dimensión del contexto, las fases 1973/75 y 1981/84 que tenían 2 y 3 años de atraso tarifario con las mayores caídas reales acumuladas del 42,6% y el 49,2% respectivamente tuvieron un primer ajuste del 6,4% y del 21,8% y luego una corrección en el primer año del 8,6% y del 22,5%, respectivamente. La fase 1990/94 con 4 años de atraso y una caída real acumulada del 23,7%, tras un leve primer ajuste del 2,7%, obligó a un shock del 182,8%.
El sentimiento de los analistas es que no se pueden eliminar todas las distorsiones de precios relativos en el corto plazo. Es que todos le temen al pass-through (traspaso a precios del ajuste tarifario). La experiencia reciente con el ajuste del tipo de cambio en enero 2014 muestra que se hace más difícil el ajuste de shock. En este caso se devaluó un 23% y la inflación pasó del 26% al 41% anual.
Vale señalar que en la mayoría de los países latinoamericanos lograron reducir el pass-through promedio de 0,22 a 0,05 punto, a través de una macro más ordenada y metas de inflación. El economista Miguel Broda explica que en la Argentina el pass-through es más elevado porque se dan todas las condiciones para ello: una macro más desordenada, menor capacidad ociosa, mayor y más volátil inflación, mayor cantidad de dinero real y una economía más dolarizada.
Además no debe perderse de vista que no se pueden pensar los subsidios independientes del tipo de cambio ni viceversa, ya que una devaluación aumenta el precio al productor y los subsidios (un aumento del precio de la energía impacta sobre precios y afecta política cambiaria).
A la hora de evaluar shock y gradualismo, Navajas advierte que "un shock inflacionario no se explica por los efectos directos e indirectos de los índices, depende de ecuaciones de formación de precios, menos cuando hay pendiente una devaluación que aumenta los subsidios porque la energía cuesta en dólares"; y afirma que "la evidencia histórica de correcciones tarifarias no luce a favor de una eliminación drástica de subsidios; eliminar los subsidios va a aumentar la inflación en el corto plazo".
De modo que frente al rojo fiscal, el Estudio Broda sostiene que "el alto pass-through a precios, que llevaría a una fuerte caída del salario real, le pone límite al ajuste nominal de tarifas que podrá hacer el próximo Gobierno para bajar el déficit. Si no puede hacer un ajuste de shock, para no destrozar el salario real, el rojo fiscal bajará poco en 2016".


Dejá tu comentario