Clásico: elección en UBA entre pactos y escándalo

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Con comodidad, Rubén Hallú logró ayer su reelección como rector de la Universidad de Buenos Aires. El dirigente, de formación peronista y cercanía con los Kirchner, obtuvo el aval de 144 consejeros, holgadamente por encima del piso básico de los 119 votos.

Pero ese despliegue, producto de acuerdos entre los decanos y los distintos grupos que cohabitan en la UBA, no evitó que el ala más combativa de los estudiantes, alineada con los grupos de ultraizquierda, denuncie el procedimiento por el que fue electo Hallú.

El resultado fue un clásico de los últimos tiempos en la UBA: la protesta estudiantil derivó en incidentes con la Policía que custodiaba el edificio del Congreso donde, por «falta de garantías» en el Nacional Buenos Aires, sesionó la asamblea universitaria.

«Yo me siento totalmente legitimado, ya que se respetaron todas las reglas», aseguró, ayer, Hallú luego de la votación donde obtuvo la continuidad en el cargo al que llegó en 2006, también en medio de caos y tensiones, luego de una extensa crisis en la UBA.

Ideología

Este veterinario -fue vicedecano y decano de esa facultad-, que se declaró «peronista de herencia familiar y de creencia», se convirtió en una salida inesperada luego de la acefalía, casi anarquía, que se desató en la UBA tras el fin del mandato de Guillermo Jaim Etcheverry.

La FUBA, sector estudiantil que nuclea a grupos de izquierda e independientes, intentó frenar la asamblea con un planteo judicial, pero no lo logró. Ante eso trató de impedir la sesión. Pero la custodia de la Policía Federal evitó que puedan ingresar al recinto.

Fue allí donde comenzaron los incidentes que se extendieron durante una hora entre pedradas, gases lacrimógenos, balas de goma y carros hidrantes. El resultado fue visible: destrozos en la zona del Congreso.

Al punto que ayer, el Gobierno de Mauricio Macri anunció que elevará un planteo ante la Justicia para que los costos de los arreglos sean pagados por los responsables de los incidentes que derivaron en roturas.

Poco antes de las 9 de la mañana, las columnas de estudiantes trataron de derribar las vallas policiales para ingresar al edificio. Allí se produjo la reacción de los uniformados. En paralelo, se denunció que hubo apremios por parte de efectivos en las inmediaciones del Congreso.

«Me hubiera gustado que la asamblea se desarrolle en otras condiciones, pero lamentablemente la realidad indicó que fue la única forma posible de hacerla», dijo Hallú.

Cristian Henkel, presidente de la FUBA, calificó de «antidemocrática» la asamblea, ya que, según opinó, los docentes y los estudiantes no tienen «casi voz, y encima de todo es una asamblea de privatizadores».

«Hallú pretende ser reelecto en el marco de las vacaciones de la Universidad. El rector está impidiendo que la asamblea tenga un debate abierto», indicó Henkel.

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