5 de julio 2010 - 00:00

Clásicos sin puntas por un gran Ballet

El Ballet Stockholm 59° North reveló una plasticidad sin límites, sincronización perfecta y entrega expresiva.
El Ballet Stockholm 59° North reveló una plasticidad sin límites, sincronización perfecta y entrega expresiva.
Mozarteum Argentino (segundo ciclo de abono). Ballet Stockholm 59° North (solistas del Ballet Real de Suecia). Director artístico: Jens Rosén. Obras de G. Bucchieri, M. Ek y P. Lindberg sobre música de J. S. Bach, FlaTMskkvarB. Anderson, D. Lang y Ph. Glass (Teatro Coliseo, 2 de julio). 

En 1997 una bailarina del Ballet Real de Estocolmo tuvo la iniciativa de fundar en el marco de esa institución un grupo de danza contemporánea, el Stockholm 59° North (en alusión a la latitud geográfica de la capital de Suecia), que pronto se consolidó como un ensamble de referencia y que acaba de realizar dos presentaciones para el Mozarteum Argentino, las últimas de esta asociación en el Coliseo. La función del Segundo Ciclo arrancó de forma accidentada, o mejor dicho dando cuenta de un accidente del día anterior: uno de los integrantes de la compañía se había lesionado bailando «Pulcinella and Pimpinella», y por esta razón se la suprimía del programa.

Se comenzó entonces con «Cantus in memory of the dancing queen», de Giovanni Bucchieri sobre el primer coro de la «Pasión según San Mateo» de Bach (erróneamente consignado en el programa como de la «San Juan»). Dos bailarines se mecen al ritmo de una versión insoportablemente lenta y pesada de la partitura de Bach; pronto se les suman dos más. En la mitad la música comienza a sufrir distorsiones y a ser deconstruida; «no pongas tus sucias manos sobre Bach», habrá pensado más de un abonado de esta tradicional institución parafraseando el título de un libro de Manuel Vicent.

Sobre este paisaje sonoro desolador se desarrollan emocionantes secuencias de movimiento en las que el amor se funde con el combate (asociación también muy cara al barroco), hasta que la música parece retornar al cauce del arroyo bachiano. Pero no: vuelve a interrumpirse poco antes del final para volver a comenzar y morir pronto en un fade-out, también en un eco coreográfico del inicio.

«Apartment», con coreografía del célebre Mats Ek, tiene una puerta por toda escenografía. En torno a ella una pareja dialoga con su cuerpo jugando con la polisemia del título, vocablo que puede ser traducido como «departamento» pero que también sugiere «separación». Le sucedió otro juego de palabras: «Pas de danse», del mismo Ek, en la que contrariamente a una de las posibles interpretaciones de esta expresión hay danza, y mucha.

Se lucieron en este cuadro lleno de luz y de humor Jens Rosén (director de la compañía), Jeannette Díaz Barboza, Aleksander Nikolaev y la bellísima Maria Hjelte. Finalmente llegó «Tactile affinity», creación de Pontus Lindberg para esta compañía con música de Lang y Glass. La ausencia de argumento y el despojamiento visual (nada más que una excelente iluminación vestía el escenario) permitieron apreciar aquí mejor que nunca la genialidad de esta compañía. Sus integrantes tienen absolutamente incorporado el bagaje técnico de lo clásico pero saben olvidarlo sanamente y ponerlo al servicio del lenguaje que les toque abordar. Plasticidad sin límites, sincronización perfecta, entrega expresiva: armas con las que el Stockholm 59° North golpea con dulzura y deja en el alma una huella imposible de borrar.

M.P.

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