8 de junio 2009 - 00:00

Clave: inesperado revés de Hizbulá en el Líbano

Saad Hariri, hijo del ex primer ministro libanés asesinado en 2005 Rafic Hariri, es uno de los líderes de la coalición libanesa antisiria y antiiraní que se impuso ayer en los comicios legislativos.
Saad Hariri, hijo del ex primer ministro libanés asesinado en 2005 Rafic Hariri, es uno de los líderes de la coalición libanesa antisiria y antiiraní que se impuso ayer en los comicios legislativos.
Beirut - La coalición antisiria «14 de febrero» venció ayer a Hizbulá y a sus aliados en las elecciones parlamentarias libanesas. El líder de la mayoría parlamentaria pro occidental saliente, Saad Hariri, reivindicó la victoria de su agrupación poco después de que la organización terrorista reconociera su derrota.

«Felicitaciones a ustedes, felicitaciones a la libertad, felicitaciones a la democracia», dijo un Hariri eufórico al anunciar el triunfo a sus simpatizantes en Beirut. «Éste es un gran día para la historia del Líbano democrático», añadió el hijo del ex primer ministro Rafic Hariri, asesinado el 14 de febrero de 2005, un hecho en el que se acusó a fuerzas pro sirias.

Según la cadena de televisión Future TV, propiedad de Saad Hariri, su coalición obtendría 70 de los 128 escaños del Parlamento, frente a los 58 del Hizbulá chiita y sus aliados.

«No hay vencedores ni vencidos en estas elecciones, los únicos ganadores son la democracia y Líbano», indicó el dirigente, que invitó a los simpatizantes de los bandos rivales a abstenerse de provocaciones.

El principal aliado cristiano de Hizbulá reconoció la derrota de la alianza apoyada por Irán. «La votación muestra una victoria de la coalición del 14 de marzo», afirmó Michel de Chadarevian, del Movimiento Patriótico Libre, dirigido por el ex general Michel Aoun. Los resultados oficiales se conocerán hoy.

Las tasa de participación alcanzó el 54% y rompió un récord que se mantenía desde hace 20 años, aseguró el ministro del Interior, Ziad Barud. Las autoridades libanesas estaban desbordadas por la cantidad de personas que acudían a los centros electorales y se vieron obligadas a añadir nuevas mesas. Incluso algunos votantes -muchos de los cuales estaban vestidos con los colores de su partido- tuvieron que esperar más de tres horas para depositar su boleta en las urnas.

Unos 50.000 policías y militares fueron desplegados para prevenir estallidos de violencia entre las facciones políticas rivales. En las grandes ciudades el Ejército sacó los tanques a las calles.

Más de 200 observadores internacionales de la Unión Europea (UE), el Centro Carter y otras instituciones y países viajaron para controlar el desarrollo de los comicios. «No me preocupan las elecciones. Nuestra inquietud es si los libaneses aceptarán el resultado», aseguró el ex presidente estadounidense Jimmy Carter.

Agencias AFP, Reuters y DPA

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