El mercado comienza a prestar atención a la situación climática en EE.UU. y a la actividad de siembra que allí se está llevando a cabo. Los temas relacionados con la gripe porcina, que tanto preocuparon la semana anterior, tendieron a languidecer para dar paso nuevamente a las ajustadas relaciones de oferta y demanda globales.
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Esta campaña promete ser interesante, ya que la variabilidad del clima le imprime un alto grado de incertidumbre al mercado. El nuevo ciclo agrícola comenzó con un retraso en la siembra de maíz, situación que se corrigió en parte en el transcurso de las últimas dos semanas, aunque persisten demoras en la implantación de los principales cultivos de verano.
Hay una marcada dicotomía entre el este y el oeste del cinturón maicero de EE.UU.: la primera región se encuentra demorada en su siembra, en tanto que la segunda avanza por encima del promedio normal para esta época del año. El atraso en la implantación genera temores, porque el período de polinización se llevaría a cabo con temperaturas muy elevadas, que podrían comprometer los rendimientos. También, una siembra tardía convierte a los cultivos en vulnerables a la posibilidad de heladas tempranas.
El Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) informó que ya se implantó el 33% al área correspondiente con maíz, comparado con un 22% de la semana anterior y el 50% del promedio de los últimos cinco años. En soja se lleva implantado el 6% del área, comparado con el 3% de la semana pasada y un 11% del promedio histórico.
El mercado se prepara para el próximo informe del USDA del día 12, en el que se espera una nueva disminución en las existencias de soja vieja en EE.UU., y que, seguramente responderá al antiguo adagio de «comprar el rumor y vender la realidad», ya que el recorte se expresaría en los papeles, aunque a esa altura la plaza habrá ya descontado esta eventualidad.
Las cotizaciones de la soja siguen siendo fuertemente influenciadas por la situación productiva de la Argentina. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires mantuvo esta semana su estimación de 34 millones de toneladas, aunque varios productores locales vaticinan que la cifra final podría empeorar, a la luz de los rendimientos que vienen observando diariamente en sus lotes y en la medida que la cosecha avanza en su tramo final. El deterioro de la producción argentina tiene una estrecha vinculación con la firmeza de Chicago, que recientemente alcanzó los mejores precios de los últimos siete meses, ya que del resultado de nuestras disponibilidades últimas dependerán en gran medida las existencias finales del mundo de esta campaña.
También cobra relevancia para el mercado internacional, la cifra final que las exportaciones de porotos de soja podrían alcanzar en el actual contexto, teniendo en cuenta que han circulado ya en el mercado varios rumores que anticipan un cierre de las ventas al exterior de este producto. Según la analista de Prudential Bache Anne Frick resulta probable que las exportaciones de porotos de soja argentinas se recorten hasta alcanzar solamente una tercera parte del total vendido en la campaña anterior.
Brasil pudo sacar ventaja de la magra campaña sojera de nuestro país: las exportaciones de soja de abril ascendieron a 4,4 millones de toneladas, con un ingreso por u$s 1.500 millones. La cifra alcanzada, se ubica muy por encima de los 2,6 millones de toneladas remitidos en marzo, que representaron un volumen de u$s 973 millones. En abril de 2008, el total exportado fue de 3,3 millones de toneladas, con un ingreso de u$s 1.300 millones.
También en abril, Brasil embarcó 1,2 millón de toneladas de harina de soja y 162 mil de aceite, comparado con 819 mil y 103 mil, respectivamente, exportados en abril del año anterior.
Otro factor que ha determinado la firmeza del poroto de soja en las últimas semanas es la renovada presencia de fondos que vuelven a desembarcar en los mercados de materias primas, tomando fuertes posiciones de compra en este producto y -en menor medida- en maíz y trigo.
Según en Consejo Internacional de Granos (IGC), la producción mundial total del ciclo 2009/10 alcanzará los 1.727 millones de toneladas, un 3% inferior a la cosecha del año anterior, donde se produjeron 1.784 millones de toneladas.
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