22 de diciembre 2011 - 00:00

Cobos le dejó todos sus muebles a Boudou

Cobos le dejó todos sus muebles a Boudou
La primera sensación que ofrece por estos días el Senado es que falta lugar. Más si se tiene en cuenta que el vicepresidente de la Nación aún no ha hecho desembarcar a sus equipos en las oficinas del Senado. Aseguran en las cercanías de Amado Boudou (foto) que las oficinas de Julio Cobos son incómodas y de ahí la necesidad de modificaciones.

Pero hay otro efecto que le complica la mudanza al vice: los empleados remanentes de la gestión anterior a los cuales el cobismo se encargó de renovarles sus contratos y en las máximas categorías, como para que no extrañen al mendocino. El problema es que si todos los cobistas se quedan, ¿dónde nombrará Boudou a su gente de confianza? El Senado es elástico, pero el presupuesto no lo es tanto.

La cuestión llegó a tal nivel de escándalo que muchos se preguntan si el pedido de un aumento de sueldo para los senadores, que Miguel Pichetto le hizo a Boudou en la primera sesión de su mandato, no está relacionado. Es que los empleados con categoría A1 que renovó Cobos ganan más que los propios legisladores. Los que dejó en la categoría 3 tampoco la pasan mal, inclusive porque no tienen demasiado trabajo que hacer.

Parte del núcleo íntimo del mendocino fue renovado y reubicado antes de partir. Como se dijo, todos con sueldos astronómicos. Eso obligará al vice a decidir cómo dar marcha atrás con esas designaciones de último momento.

Mientras tanto muchos otros empleados, los que no necesitaron de la beneficencia cobista, siguen esperando. Muchos de ellos revistieron en los últimos años en la categoría «florero», que es muy distinta a la de «ñoqui». Un «florero» va todos los días a trabajar y permanece en esa condición porque simplemente nunca los jefes terminan de decirle qué hacer. La corte de Cobos concentró las tareas en el núcleo más cerrado y fue profusa en estos ejemplos de mantener personal mirando al techo.

Hay otras categorías. Boudou se encuentra hoy con capas de empleados que persisten desde hace cuatro años y otros que vienen de administraciones anteriores. De hecho hay peronistas históricos que hicieron un arte del ejercicio de la supervivencia logrando inclusive despertar la piedad en Cobos que terminó privilegiándolos y que ahora militan sin descanso por conseguir un lugar similar a la sombra del nuevo vicepresidente. Demasiados muebles quedaron en esas oficinas como para que la mudanza sea fácil.

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