15 de septiembre 2014 - 00:00

Coinciden excelentes muestras de Borda, Langone y Luisa González

Arriba, una de las obras de los 60 de Osvaldo Borda que exhibe el Centro Borges. También en el Borges se puede ver la serie “Bestiario” del dibujante Carlos Langone (última). Y en el medio, una de las imágenes de la ciudad de  Luisa González en la UCA.
Arriba, una de las obras de los 60 de Osvaldo Borda que exhibe el Centro Borges. También en el Borges se puede ver la serie “Bestiario” del dibujante Carlos Langone (última). Y en el medio, una de las imágenes de la ciudad de Luisa González en la UCA.
En 2013 se inició a instancias de Pelusa Borthwick, directora de la Galería Arcimboldo, un Programa de Trabajo, en realidad, una tarea de rescate de la obra de Osvaldo Borda que mostró entonces piezas de la década del 50.

En 1967, el crítico de arte Aldo Pellegrini señaló que "este artista revela ese severo control de los valores plásticos que muestran las obras que aspiran a la perdurabilidad". Expresión premonitoria ya que a pesar del tiempo transcurrido, se comprueba su vigencia.

Hacia 1957 Borda integró junto con Josefina Robirosa, Clorindo Testa, Kasuya Sakai, Martha Peluffo y Rómulo Macció, el Grupo "Siete Pintores Abstractos" cuyo común denominador era la abstracción libre. Denominado también Grupo Boa, estuvo asociado a Phases, revista parisiense que aglutinó a artistas y poetas comprometidos con el surrealismo y la abstracción lírica, fundada por Edouard Jaguer y cuyo corresponsal honorífico en Buenos Aires era el poeta Julio LLinás.

La obra de Borda de la década del 60 que se exhibe actualmente en el Centro Cultural Borges hasta el 25 de septiembre remite a experiencias automáticas, una imagen difícil de clasificar con figuras estáticas, casi robóticas y de cuyas entrañas salen formas que se encadenan unas a otras. Es notable la calidad pictórica y el cromatismo osado de este artista de gran cultura y bajo perfil que merece ser objeto de una nueva mirada de parte del público actual y también de la nueva camada de estudiosos de las artes visuales.

Otra faceta que se exhibe es la de una gestualidad pintada con espátula, ritmos monocromáticos y envolventes, no texturados correspondiente a una vertiente del informalismo, movimiento que prescindía de la forma como elemento central, lo que importaba era la espontaneidad en el proceso creador.

En etapa de preproducción está la próxima muestra con obras de las décadas del 80 y 90 que revelará el importante aporte de este silencioso artista argentino.

•Con prólogo del destacado dibujante Armando Sapia y a manera de un presentador de circo llama la atención de damas y caballeros... ante la aparición de el ¡DI- BU- JAN- TE! El dibujante es Carlos Langone (1945), artista muy premiado en esta disciplina, con su muestra "Bestiario".

Tanto en las tintas sobre papel o foamboard, despliega una mirada descarnada y también poética de la realidad.

Bestiario pueden ser animales con cuernos, cola de serpiente, colmillos y lengua amenazantes, que intentan aplastar a muchedumbres con pancartas o a ese ángel caído, hombre o mujer, que se repetirá en varias obras. Vuelve a utilizar, como en la década del 70 a esa figura con la máscara de gas tan significativa de aquellos años turbulentos. La ciudad de fondo, trazos negros gruesos, ominosos, la línea delgada y una pluma que por momentos apenas roza el papel pero lo suficientemente expresiva para mostrar el grotesco de muchos rostros del poder."Clap clap clap" ( rumor de aplausos) , como dice Sapia, para este dibujante que obliga a mirar con atención una sucesión de escenas en las que está latente la perversidad del ser humano. En el Espacio La Línea Piensa del Centro Cultural Borges. Clausura el 24 de septiembre.

•La mirada de Luisa González es la del que pasea recorriendo su ciudad. No se espere alguna crítica social respecto a los edificios impersonales en su arquitectura ni acerca de sus habitantes o los transeúntes que se desplazan por sus calles. Los monobloques con sus ventanas y balcones, simétricos y sin ninguna flor, ocupan gran parte del soporte en un cromatismo en el que impera el gris y el ocre. Cada tanto aparecen carteles, grafittis, banderas, palabras con las que interrumpe la monotonía del paisaje urbano.

En obras más recientes, la arquitectura monolítica se disuelve a través de pinceladas cortas que no la modifican en su esencia pero que sí le otorgan un ritmo que acentúa el anonimato de los seres que la habitan. Sólo se mantiene en la parte inferior la presencia de los que pasean, se reúnen, caminan indiferentes o esperan el colectivo.

En "El Pasado Pisado" y "Un Día Distinto", todo se vuelve rojo intenso, obras muy logradas y el lugar de balcones o ventanas está ocupado, a manera de collage, con imágenes tomadas de fragmentos de carteles o afiches que González ubica como pequeños cuadros de una exposición.

También presenta cajas con objetos encontrados en las que replica el paisaje urbano con sus habitantes que no logran establecer una comunicación. Pabellón de las Bellas Artes de la UCA (Alicia Moreau de Justo 1300). Clausura el 21 de septiembre.

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