Los textos reglamentarios de la ley de primarias que autorizan que dos o más listas sumen para una misma boleta dejan una estratégica zona gris sobre un artilugio inverso: que un candidato pueda ser traccionado, desde arriba, por dos partidos distintos.
La bautizaron, para el formato K, «plan rombo»: arriba, un vértice, ocupado por la presidencial de Cristina de Kirchner; en medio dos extremos -dos candidatos- y abajo, en los distritos, otro vértice, ocupado por un puñado, selecto, de intendentes.
Esa variable, explorada un mes atrás, volvió a invocarse en estos días en medio de las especulaciones sobre si Martín Sabbatella, con su colectora kirchnerista en la provincia, contará o no con lista propia de senadores y diputados nacionales.
Este diario lo contó la semana pasada: en Casa Rosada hay miradas encontradas al respecto. Un sector, referenciado en Carlos Zannini y Juan Manuel Abal Medina, promotor de la lista de Sabbatella, parece dar por hecho que ese espacio irá de senador a intendente aunque, en ese tramo, hizo observaciones.
El secretario de Legal y Técnica sugirió que la colectora del Nuevo Encuentro no afecte a determinados alcaldes: mencionó a Francisco «Barba» Gutiérrez, de Quilmes; Darío Díaz Pérez, de Lanús y, entre otros, Graciela Rosso, de Luján. Reportan, todos, a la Corriente Nacional de la Militancia (CNM).
Enfrente, el búnker más pejotista, ocupado por Julio De Vido, expresa el reclamo de los intendentes y quiere que se obligue a Sabbatella a traccionar para la lista de diputados del oficialismo. Desecha, además, la idea de las colectoras invertidas.
Ambas variables tienen impacto diferente y responden, además, a criterios particulares.
Las invertidas, por caso, son evaluadas por el Gobierno pero, a su vez, miradas con desconfianza: ese recurso podría abrir la puerta a un armado opositor porque permitiría, por ejemplo, que Francisco de Narváez vaya colgado de dos candidatos a presidente.
Margarita Stolbizer asoma como una de las promotoras más interesadas: sueña que podría, con ese recurso, ser candidata a gobernadora de Ricardo Alfonsín y, además, de Hermes Binner o Fernando Pino Solanas. Elucubraciones, claro, que deberían eventualmente sortear la cuestión política.
El Gobierno -que en estos días sondeará ese elemento- aparece, sin embargo, entreverado en la cuestión Sabbatella, donde se cruzan teorías e hipótesis. Veamos:


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