18 de abril 2011 - 00:00

Colectora invertida, otra alquimia del imaginario K

Ni la ley ni su reglamentación lo prohíben. Y lo que no está vedado, está -hasta que se diga lo contrario- permitido. Tras la habilitación de las colectoras, escondidas tras el eufemismo «listas de adhesión», ahora el Gobierno explora otra alquimia: las colectoras invertidas.

Los textos reglamentarios de la ley de primarias que autorizan que dos o más listas sumen para una misma boleta dejan una estratégica zona gris sobre un artilugio inverso: que un candidato pueda ser traccionado, desde arriba, por dos partidos distintos.

La bautizaron, para el formato K, «plan rombo»: arriba, un vértice, ocupado por la presidencial de Cristina de Kirchner; en medio dos extremos -dos candidatos- y abajo, en los distritos, otro vértice, ocupado por un puñado, selecto, de intendentes.

Esa variable, explorada un mes atrás, volvió a invocarse en estos días en medio de las especulaciones sobre si Martín Sabbatella, con su colectora kirchnerista en la provincia, contará o no con lista propia de senadores y diputados nacionales.

Este diario lo contó la semana pasada: en Casa Rosada hay miradas encontradas al respecto. Un sector, referenciado en Carlos Zannini y Juan Manuel Abal Medina, promotor de la lista de Sabbatella, parece dar por hecho que ese espacio irá de senador a intendente aunque, en ese tramo, hizo observaciones.

El secretario de Legal y Técnica sugirió que la colectora del Nuevo Encuentro no afecte a determinados alcaldes: mencionó a Francisco «Barba» Gutiérrez, de Quilmes; Darío Díaz Pérez, de Lanús y, entre otros, Graciela Rosso, de Luján. Reportan, todos, a la Corriente Nacional de la Militancia (CNM).

Enfrente, el búnker más pejotista, ocupado por Julio De Vido, expresa el reclamo de los intendentes y quiere que se obligue a Sabbatella a traccionar para la lista de diputados del oficialismo. Desecha, además, la idea de las colectoras invertidas.

Ambas variables tienen impacto diferente y responden, además, a criterios particulares.

Las invertidas, por caso, son evaluadas por el Gobierno pero, a su vez, miradas con desconfianza: ese recurso podría abrir la puerta a un armado opositor porque permitiría, por ejemplo, que Francisco de Narváez vaya colgado de dos candidatos a presidente.

Margarita Stolbizer asoma como una de las promotoras más interesadas: sueña que podría, con ese recurso, ser candidata a gobernadora de Ricardo Alfonsín y, además, de Hermes Binner o Fernando Pino Solanas. Elucubraciones, claro, que deberían eventualmente sortear la cuestión política.

El Gobierno -que en estos días sondeará ese elemento- aparece, sin embargo, entreverado en la cuestión Sabbatella, donde se cruzan teorías e hipótesis. Veamos: 

  • Lealtades. Objetan, además, la cuestión de la lealtad de los candidatos que pueda poner Sabbatella. Citan que en 2007 entraron, como mínimo, 6 dirigentes que luego abandonaron el oficialismo. El diputado acercó una lista posible de candidatos -Hugo Cañón, Ariel Basteiro, Carlos Raimundi, entre otros- que asoman como «confiables» para la Casa Rosada. En ese movimiento, Sabbatella avisó además que «sea como fuere» acompañará la presidencial de Cristina de Kirchner y que se prepara para presentar candidatos en todos los niveles, sea de donde fuere que le habiliten la colectora. 

  • Confusión. Los pro Sabbatella advierten, además, que hasta Scioli debería estar a favor de que él lleve boleta propia de presidente para abajo porque de ese modo se reduce el factor confusión que, llegado el caso, a pesar de la diferencia de color entre ambas boletas, podría terminar beneficiando al dirigente de Morón. 
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