31 de mayo 2010 - 00:00

Colombia refrendó el legado de Uribe y dejó a Santos al filo del Gobierno

Las primeras noticias sobre el triunfo de Juan Manuel Santos, sorprendentemente holgado según lo que habían anticipado todas las encuestas, enfervorizaron a sus seguidores en Bogotá.
Las primeras noticias sobre el triunfo de Juan Manuel Santos, sorprendentemente holgado según lo que habían anticipado todas las encuestas, enfervorizaron a sus seguidores en Bogotá.
Bogotá - El uribismo logró ayer un contundente triunfo en los comicios presidenciales de Colombia, al obtener su candidato, Juan Manuel Santos, el 46,6% de los votos, contra el 21,5% del centrista ex alcalde de Bogotá, Antanas Mockus. Este resultado abre las puertas a un balotaje que tendrá lugar el próximo 20 de junio, y que se presenta casi como una aparente formalidad para Santos, ya que los candidatos que salieron tercero y quinto son también oficialistas, y sumaron un 17%.

Pese a lo cerca que quedó Santos de alcanzar la mayoría absoluta de votos, el opositor Mockus anunció anoche que no bajará su candidatura, ya que se cumpió la meta de llegar a la segunda vuelta.

El resultado corona ocho años de gestión de Uribe, de la que Santos, un aquilatado político perteneciente a la familia propietaria del influyente diario El Tiempo, fue ministro de Defensa entre 2006-2009. Quedaron atrás los temores del oficialismo a raíz de un supuesto ascenso vertiginoso del excéntrico Mockus que marcaron las encuestas, y con ello también naufragó la esperanza de ciertos sectores de ver un traspié en Uribe, que representa un ícono de la oposición a los desbordes de Hugo Chávez en América Latina.

El menor carisma de Santos, en comparación con el popular presidente, y la reedición de denuncias vinculadas a violaciones a los derechos humanos durante los dos períodos del mandatario conservador, habían creado la sensación de una probable «ola verde» (por el Partido Verde que representó Mockus) que no resultó tal (ver aparte).

De cara al balotaje, al dato de los 25 puntos porcentuales que separan a Santos (6.752.000 votos) de Mockus (3.115.000) debe sumarse el inesperado tercer puesto a manos del ex senador Germán Vargas Lleras (también oficialista, partido Cambio Radical), con el 10,5%. Este postulante, que fue barajado por Uribe como su opción antes de definirse por Santos, desplazó al cuarto puesto al izquierdista Gustavo Petro (Polo Democrático Alternativo), que obtuvo 9,2%. La también oficialista Noemí Sanín, abanderada del tradicional Partido Conservador, decepcionó con el 6,1%, mientras que el Partido Liberal (formación de la que emergió Uribe como político) se hundió hasta el 4,4%. Su candidato, Rafael Pardo, había sido oficialista en los orígenes del uribismo y en esta ocasión forjó, en las antípodas, una propuesta de centroizquierda.

Evaluación

Más allá del comportamiento electoral de los votantes en el balotaje y de que eventualmente se sumen a él quienes ayer se abstuvieron, medios colombianos evaluaban anoche que Vargas Lleras y Sanín se verían tentados a apoyar a Santos para que acceda a la gubernamental Casa de Nariño, mientras que Petro (ex guerrillero del movimiento M-19) y Pardo optarían por Mockus.

El resultado exhibe un aparente nuevo fracaso para los encuestadores, aunque los últimos sondeos, debido a restricciones electorales, se habían realizado hace dos semanas, antes incluso del último debate presidencial por TV. Las proyecciones habían indicado una paridad entre Mockus y el Partido Social Unión Nacional («La U») de Santos del orden del 35%, con una marcada ventaja para el ex alcalde de Bogotá para la segunda vuelta.

Por otra parte, la abstención del 51% fue algo inferior a la de los comicios presidenciales, lo que era atribuido por analistas a la relativa normalidad alcanzada en ciertas regiones habituadas a los combates armados.

Como un dato clave para los colombianos, el dominio narcomarxista de las FARC fue recluido a zonas selváticas, gracias a exitosas operaciones militares diseñadas por Uribe y su candidato. Durante la gestión de Santos, el Ejército llevó a cabo la audaz operación que posibilitó el rescate de la emblemática rehén de las FARC Ingrid Betancourt, tres estadounidenses y 11 efectivos del Ejército y de la Policía.

Es en la política de «seguridad democrática», que ayer tuvo un reflejo en la casi normalidad de la jornada, y en un racional lineamiento económico pro mercado, alejado de las recetas populistas, donde pudo abrevar Santos para retener gran parte del electorado uribista. El presidente, que goza de una imagen positiva del orden del 70%, hizo público en las últimas semanas su apoyo a un Santos que parecía en dificultades.

La contundencia del resultado a favor del oficialismo generó escenas de decepción y llanto en la sede de campaña de Mockus. Este doctor en matemática había manifestado coincidencias económicas con Uribe, pero en el último tramo de la campaña había intensificado sus críticas al Gobierno colombiano por la mala relación con los vecinos de Ecuador y Venezuela, y por los vínculos del oficialismo con los paramilitares.

La victoria de Santos también prenuncia que no cederá la tensión en la región. De hecho, en Ecuador se lleva a cabo un proceso judicial contra el todavía candidato y casi seguro presidente colombiano por el ataque de marzo de 2008 a una región selvática ecuatoriana, en el que murieron Luis Edgar Devia, alias «Raúl Reyes», entonces número dos de las FARC, y otras 25 personas.

Agencias EFE, AFP, ANSA, DPA y Reuters

Dejá tu comentario