Comentarios políticos del fin de semana

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MORALES SOLÁ, JOAQUÍN. La Nación. Como era de esperar, el columnista interpreta el conventillo político que se generó en torno al festejo del Bicentenario como una prueba más de la supuesta decadencia del kirchnerismo que vaticina hace meses. Para el columnista, Julio Cobos y Mauricio Macri son sólo «víctimas» del Gobierno, que se convirtieron en sus blancos principales por ser los dos presidenciables mejor ubicados en las encuestas. La realidad política argentina es así de simple para el periodista.

Además de pasar revista al fallo de la Corte que resaltó los límites del Ejecutivo para dictar decretos de necesidad y urgencia y que, según el periodista, es por estos días el objeto de rencor generalizado en el kirchnerismo, la columna sostiene que los intendentes del conurbano estarían negociando en secreto con el peronismo disidente. También ya fantasea con la fórmula De Narváez, Mauricio Macri y Eduardo Duhalde para derrotar a los Kirchner en 2011.

Esos son los datos de alguna relevancia política en la columna, ya que en el resto de la nota el periodista se dedica a explicar por qué el supuesto crecimiento de los Kirchner en algunas encuestas no tendrá consecuencias significativas en los próximos comicios y a cuestionar al juez Norberto Oyarbide por el procesamiento de Mauricio Macri.

El final está dedicado a los radicales y la interna entre Ricardo Alfonsín y Julio Cobos, parejos en las encuestas y que se enfrentarán por primera vez en las urnas el próximo 6 de junio, en las elecciones internas bonaerenses.

A modo de cierre, el periodista vuelve a los Kirchner para hacer una crítica de pasada sobre su política respecto de los pueblos originarios. Cualquier tema alimenta su hipótesis sobre el kirchnerismo, que el periodista condensa con una frase final y estridente: «El miedo es el último recurso autoritario de los que han perdido casi todo».

VAN DER KOOY, EDUARDO. Clarín. Empieza la columna con un lamento: Cristina y Néstor Kirchner son los protagonistas políticos del Bicentenario. Les tocó a ellos en estos últimos siete años de la historia argentina estar al frente del Gobierno. Los festejos patrios y el análisis del estado del país 200 años después de la Revolución arrancan por la coyuntura, con Guillermo Moreno y su traba a las importaciones como protagonista privilegiado. Presiones de Brasil, quejas de la diplomacia mexicana, deterioro de la relación comercial con China y una escalada limítrofe con el chileno Sebastián Piñera marcaron el inicio de la semana de mayo, con la presidente buscando inversores en la Madre Patria.

En España, y al decir de Van Der Kooy, Cristina de Kirchner «dio varias clases magistrales de heterodoxia económica y de disciplina política como si fuera mandataria de alguna nación nórdica o -mirando la revulsión mundial de ahora- de algún planeta extraterrestre».

Más allá de esa excursión europea, la columna alerta sobre la pasividad del Gobierno ante las expropiaciones de Hugo Chávez a dos empresas del grupo Techint. Ni en ultramar ni en la región sudamericana, el análisis es benévolo con el oficialismo. La sojización y el crecimiento económico sin «cambios estructurales en la pirámide social» habrían ayudado en el plano interno.

El pesimismo y la depresión nacional que desprende el analista culmina con una reyerta casi de barrabravas políticos, la pelea entre la Presidente y el jefe de Gobierno porteño por las entradas para la gala del Teatro Colón. El PRO habría intentado que Cristina juegue de visitante y le habilitó apenas 200 populares para sentir el rigor opositor de los porteños.

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