13 de septiembre 2010 - 00:00

Comentarios políticos del fin de semana

Gabriel Mariotto
Gabriel Mariotto
VAN DER KOOY, EDUARDO. Clarín. Para el columnista, el kirchnerismo ya ha ingresado en una fase terminal y callejera. Así lo indican, afirma Van der Kooy, los bloqueos de Hugo Moyano a plantas de Techint, la reaparición de Luis DElía y el desembarco de la jujeña Milagro Sala en La Matanza. Los síntomas que llevaron a la Casa Rosada a mostrar su fuerza de choque son la dispersión de los intendentes de la provincia de Buenos Aires, el reacomodamiento de los gobernadores para 2011 y la fragilidad del oficialismo en el Congreso.

Ante ese panorama, el kirchnerismo sólo podría contrarrestar su debilidad intrínseca controlando los medios de comunicación. La última invención de Néstor Kirchner en este sentido, junto con el titular del nuevo COMFER, Gabriel Mariotto, habría sido la modificación de la grilla de canales de televisión. La puesta en marcha del plazo de desinversión de la nueva ley de medios apunta también a presionar a la Corte Suprema, donde anidan los reclamos contra la nueva norma. Esa batalla por los medios somete a los diputados kirchneristas a pagar el costo en el debate por la inseguridad. Se negaron a dar quórum, por orden de la Casa Rosada, para evitar que la oposición cambie el giro del proyecto que declara de interés público la fabricación de papel de diarios.

La polémica por la inseguridad, según el columnista, golpeó no sólo a los diputados del Frente para la Victoria, que debieron avisarle a Aníbal Fernández que ellos también habían votado el proyecto contra salideras bancarias que el jefe de Gabinete criticó en los medios el día después. Daniel Scioli también padeció, según el columnista, las críticas de Kirchner por haber admitido tener «las manos atadas» en su lucha contra la ola delictiva.

MORALES SOLÁ, JOAQUÍN. La Nación. Si predominara en el universo la lógica del kirchnerismo, Daniel Scioli y Mauricio Macri podrían sentirse víctimas de una acción destituyente por parte del Gobierno nacional.

Scioli fue públicamente desautorizado por el jefe del partido gobernante, Néstor Kirchner, delante de funcionarios que deberían respetar la autoridad del gobernador bonaerense. Fue casi una incitación a la sublevación. La pareja presidencial alentó, también en público, la insurrección estudiantil que se propone, según sus dirigentes, la destitución de Macri. El cronista, como es su estilo, luego se pregunta si será cierto ese ánimo y arriesga que quizá todo sea, simplemente, consecuencia de la adversidad. Comenta los datos sobre la imagen de Néstor Kirchner que apenas roza 32 puntos y la de su esposa que se eleva a 36, una cifra magra.

El caso Scioli provocó en el acto una coalición de la corporación política peronista en solidaridad con el gobernador. Más que generosidad, prevaleció el natural instinto de supervivencia.

Le agrega importancia al grupo de los ocho intendentes que se reunió para abrir una puerta que permitiría la fuga del kirchnerismo por parte de otros barones peronistas del conurbano. También que todos consideran a Carlos Reutemann como el gran tapado en la actual carrera presidencial y que podría convocar a una amplia alianza, que incluiría hasta a Elisa Carrió.

Eduardo Duhalde sueña con una interna con Reutemann o con Macri, pero no para ganarles, sino para potenciarlos. Macri no ha sentido en las encuestas, fuertemente al menos, los escándalos por las escuchas telefónicas ni por la toma de los colegios de la Capital. Otro derrumbe con dos muertos lo acaba de sorprender en Europa.

Scioli tiene una sola opción: o toma distancia de los Kirchner o podría perder el respeto social.

A Moyano le sucede lo mismo que a Kirchner: su final podría estar muy cerca, sostiene el periodista, con el dato de que una amplia mayoría del comité confederal de la CGT ya tomó la decisión de relevarlo.

La ambición de Moyano, las caravanas de Luis DElía, la revolución permanente de los estudiantes y los desplantes públicos a Scioli y a Macri. Los Kirchner huyen de la clase media y ésta huye de ellos.

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