12 de julio 2010 - 00:00

Comentarios políticos

¿Declina en el país el análisis de alta política? Resiste sólo Eduardo Van der Kooy en el género del análisis político de gran sábana en diarios del domingo. Joaquín Morales Solá eligió ayer volver a la crónica relatando andanzas y malandanzas del Gobierno y su ex embajador en Venezuela Eduardo Sadous, echando mano de viejas historias relatadas por el diplomático y escritor Jorge Vehils y por el diputado Felipe Solá. Aporta a la trama de las embajadas paralelas, que dice un politólogo en La Nación -sección Enfoques- que siempre las hubo, como reconoció en una de sus fugaces apariciones por la red de redes el propio canciller Héctor Timerman. Horacio Verbitsky, entregado hace años al periodismo de temas religiosos -que en cualquier momento va a disparar algún proceso de conversión-, dedica su columna a una explicación de por qué el proyecto de Vilma Ibarra de matrimonio de personas del mismo sexo es mejor que el de unión civil que propone la oposición. No es un análisis de la política según el formato de otras columnas suyas, como tampoco lo es el que ofrece Mario Wainfeld en Página/12, que agota dos páginas relatando lo que pasó casi sin análisis, al menos que se considere tal algún apunte de oficialismo. Aquí brindamos el comentario en Clarín de Van der Kooy, único testimonio ayer de ese género en problemas que es el análisis descansado de domingo para lectores también descansados.

Diego Maradona
Diego Maradona
VAN DER KOOY, EDUARDO. Clarín. La columna de este domingo pasa revista a la agenda política de la semana pasada e insiste una vez más de la anunciada muerte del kirchnerismo, premonición que anuncia desde que el matrimonio presidencial perdió las elecciones legislativas de 2009. A fuerza de repetirlo, en algún momento se va a cumplir el presagio.

Esta semana la debilidad kirchnerista se evidencia en la insistente búsqueda de capitalizar la popularidad del director técnico de la Selección nacional, quien, según afirma el columnista, se llamó al ostracismo desde su fracaso ante el equipo alemán. La fórmula oficialista para ganar popularidad en el año electoral sería poner a Maradona al frente del seleccionado en la Copa América, que se juega en julio de 2011, como publicaron varios diarios durante el fin de semana. La conclusión del periodista es esperable, más allá de que intente disfrazarla con palabras ampulosas: «Los Kirchner estarían ahora intentando rastrear en la taumaturgia las salidas que la política vendría retaceando».

La segunda parte de la columna está dedicada a repasar los avatares legislativos que enfrenta el kirchnerismo. Los negocios con Venezuela están en el centro del mal humor del oficialismo, señala el periodista. En este punto, no aporta ningún dato novedoso, salvo el supuesto resquemor de la oposición para interpelar a Julio De Vido y Héctor Timerman por estas gestiones bilaterales. Según transcribe el columnista, la oposición ya se ataja por un posible interrogatorio frustrante a estos funcionarios, ya que «los ministros, por su cercanía al poder, suelen manejar casi siempre mejores recursos e información que los legisladores». Débil comienzo para una de las iniciativas centrales en la agenda política de la oposición: ni siquiera se fijó la interpelación y ya se advierte sobre su posible fracaso.

El columnista no parece advertir el pesimismo de su propio anuncio, ya que insiste en mencionar otros proyectos opositores que avanzan y que amenazarían la caja del Gobierno, como la intención de normalizar el INDEC, aprobar el restablecimiento del 82% móvil para los jubilados y el proyecto opositor de no extender las facultades delegadas el próximo agosto. Todos proyecto que por el momento siguen en carpeta. Pero para el periodista estos datos son suficientes para anunciar, una vez más, el declive del kirchnerismo.

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