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Comic-Con: el mejor refugio fantástico para huir de la rutina
Durante cuatro días, el Comic-Con aglutina cientos de miles de fanáticos del género fantástico y ávidos productores de Hollywood, que en ese nicho encuentran un fabuloso negocio.
La actividad central se desarrolló en el cavernoso Hall H un auditorio con capacidad para seis mil espectadores que requería un ticket gratuito de entrada. La única forma de conseguirlo era acampar desde la tarde anterior, en la vereda de la marina (casi un film de horror la logística del baño y los víveres). El programa recompensó la inhóspita espera por el fenomenal espectáculo de estrellas y anticipos de películas que ofrecieron, especialmente, Warner Bros y Marvel Studios, a los fans alborotados con tanta primicia.
Armados de teléfonos, tablets y todo tipo de chirimbolo electrónico, este público es un sueño hecho realidad para los departamentos de marketing: los tweets instagram "virales" de los paneles sobre "Batman vs. Superman" (la película recién se estrenará en 2016) y "El Hobbit" crearon expectativas, divulgando dosis calculadas de información. Ayuda, por cierto, la presencia de estrellas, aunque no emitan palabra, el caso de Ben Affleck, el nuevo Batman, o saquen músculo y bromeen con el público como Robert Downey Jr., Jeremy Renner, Chris Helmsworth y el resto de los Avengers: un show donde nada se deja al azar.
Peter Jackson presidió uno de los platos fuertes, donde se proyectó una síntesis de las seis películas basadas en las novelas de J.R.R. Tolkien, culminando con el trailer de TheHobbit The Battle of the Five Armies, coordinado por cómico Stephen Colbert, quien en disfraz tolkineano bromeó con Orlando Bloom, Cate Blanchett y Elijah Wood. Tanto el trailer exclusivo para Comic Con y el material de rodaje hicieron delirar a la concurrencia.
Igualmente entretenido fue ver al director australiano George Miller presentar su próximo "Mad Max: Fury Road", un reboot, o relanzamiento, de su franchise de culto "The Road Warrior", y al siempre ultra exuberante Guillermo del Toro, que está preparando un drama de horror victoriano, "Crimson Peak", cruz de la cara hispana "El laberinto de Pan". Gran showman, el director mexicano se metió al público en el bosillo con su pasión por el cine de terror y su manera pintoresca de hablar inglés, donde no están ausentes palabras subidas de tono, de comprensión universal gracias al cine. Christopher Nolan estuvo en el candelero también, presentando el trailer de "Interstellar" que estrenará en noviembre.
Si bien el fenómeno del Hall H es importante para Hollywood como parte integral de un marketing potenciado por las redes sociales Tweeter, Facebook, Tumblr, Pintrest, Snapchat, para los sociólogos y antropólogos no lo es menos. Durante esos días Comic-Con es un "ecosistema geek", una suerte de burbuja geográfica y psicológica, donde el público, obsesionado por personajes y situaciones de historietas norteamericanas y japonesas, mayormente vive sus fantasías, a través de disfraces creados ad hoc, participando en paneles donde se examina lo que para el resto del mundo son minucias oscuras, o disfrutando de la compañía de quienes comparten su devoción a la literatura y cine imaginación. El término slang "geek", que designa en sentido amplio a una persona excéntrica, conserva su connotación peyorativa pero ha adquirido en los últimos años un significado positivo: es la persona que obsesivamente cultiva un hobby, o desarrolla un conocimiento exhaustivo acerca de un tema, especialmente tecnológico o científico, exhibiendo un grado de timidez social que tiende a vincularlo con personas semejantes a él. (Los cuatro protagonistas de la sitcom norteamerican The Big Bang Theoryson "geeks" cuya máximo deleite es precisamente el peregrinaje anual a Comic-Con).
Para el observador de la cultura pop, una de las manifestaciones más interesantes de esta reunión multitudinaria es el llamado "cosplay", abreviación de "costume", disfraz, y "play", en el sentido tanto de juego como representación. En países de tradición católica, la máscara del Carnaval (piénsese en las de Venecia o Niza), permite esconder la identidad mientras se cometen excesos. El sentido del cosplay, puramente secular, no depende de un acontecimiento exterior, real o simbólico; se basa en la identificación emocional de la persona con uno o varios personajes y el mundo imaginario al que pertenecen.
Algunos de los disfraces más logrados son "mashups", o mezclas de elementos característicos de varios personajes, por ejemplo, el tocado de cuernos de Maléfica y la Bella Durmiente, o el ogro Shrek vestido con el taparraos de Tarzán. El nivel de creatividad es extraordinario, y Comic-Con premia a los más originales en un concurso muy prestigioso.
El cálido documental de Morgan Spurlock, "Comic-Con IV: A Fan's Hope" (2011), sigue a un grupo de cosplayers desde que conciben y fabrican sus disfraces hasta que compiten en la masquerade. Combinando las historias de varios participantes, en un estilo de cinema vérité, la película describe con humor y simpatía el tipo humano que Comic-Con tiende a atraer. La comedia satírica "Galaxy Quest" (1999) imagina las desopilantes aventuras de los actores de una serie de ciencia ficción tipo "Star Trek", raptados por fans extraterrestres. Sacan las papas del fuego los geeks que viven la serie como si fuera real.
En última instancia, lo que Comic-Con pone de relieve en cuatro días agotadores, tanto para el público como para los organizadores y los exhibidores en sus stands rebosantes de mercadería comics, novelas gráficas, posters, juguetes, memorabilia y un nutrido etcétera es la vigencia gloriosa de la imaginación. Más allá de la realidad cotidiana, existe un universo fantástico al que escapamos, una suerte de vida secreta, estilo Walter Mitty. Lo sabían Tolkien y Bruno Bettelheim, que escribió "Los usos del encantamiento" para explicar los cuentos de hadas.
Una nota personal: esta cronista desembolsó cuarenta dólares por una compilación de las primeras cinco historietas del ciclo "Hellboy in Hell", del dibujante y escritor Mike Mignola, autografiada por su autor, después de haber asistido a un panel donde el artista se explayó sobre la creación de su mitología propia. Se le ocurrió pensar que a lo mejor Mignola resulta ser un Dante para el siglo XXI, usando un medio popular para explorar temas importantes. Pero también puede ser que después de cuatro días en Comic Con, uno termina geek total.


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