17 de septiembre 2013 - 00:00

¿Cómo atenuar derrumbe de las reservas del BCRA?

¿Cómo atenuar derrumbe de las reservas del BCRA?
La irremediable reducción de las reservas es irrefutable pues no depende de una teoría a ser testeada y con posibilidades de impugnación. Toda entidad, empresa, organismo, etc. puede financiar sus gastos en la medida en que consiga crédito. La partida doble de la contabilidad expresa que el activo siempre iguala al pasivo más el patrimonio neto. Ídem rige para sus respectivas variaciones. Esto es, el activo sólo puede crecer hasta tanto lo haga la suma del pasivo más patrimonio neto. Aunque algunos no lo entiendan, el BCRA también está sujeto a esa restricción. Sólo puede otorgar crédito en la medida en que obtenga fondos. La emisión monetaria debe ser demandada, o aceptada, por la población. Al nivel de precios, tipo de cambio y restricciones cuantitativas que se impongan. En esencia, los dos activos principales del BCRA son las reservas internacionales y el crédito neto al Gobierno. Sus pasivos principales son la base monetaria y los títulos con los que se endeuda con los bancos (Lebac, Nobac). El patrimonio neto equilibra ambas cuentas. En lo que va de 2013, y hasta el 7/9, las reservas internacionales netas se contrajeron en 6.400 millones de dólares. No obstante, el balance muestra una reducción de sólo $ 9.300 millones. La aparente discrepancia se explica por el impacto de la devaluación del peso sobre sus cuentas que generó una "ganancia" de $ 26.300 millones (por revaluación de reservas netas).

En ese lapso de poco más de 8 meses, BCRA concedió crédito neto al Gobierno nacional por $ 63.500 millones. Como, en las condiciones imperantes, colocó base por $ 26.600 millones y títulos por $ 18.200 millones, y su patrimonio aumentó en sólo $ 7.000 millones (neto de las transferencias de "ganancias" al Tesoro), su capacidad total de financiar al Gobierno fue de $ 51.800 millones. El exceso de crédito otorgado al Gobierno (recordemos concedió $ 63.500 millones) provocó la reducción de reservas de $ 9.300 millones. En esas condiciones, cuanto más financie el BCRA al Gobierno, más caerán las reservas internacionales.

El cuadro adjunto resume las variaciones en el balance del BCRA, en tres períodos. Las primeras dos columnas, las correspondientes a los días transcurridos de 2013 y de 2012 hasta el 7/9. La última, los 12 meses entre el 7/9/2012 y 7/9/2013. Las cifras están en millones de pesos, salvo la fila dólares, en millones de esa moneda. Fíjense que el exceso de financiamiento al Gobierno, respecto de la capacidad total crediticia del BCRA (base monetaria + títulos emitidos + patrimonio neto) es similar a la caída de reservas. Porque BCRA financió en exceso al Gobierno, en 11.600 millones, las reservas netas tuvieron que ceder $ 9.300 millones. Como el peso se devaluó, las reservas netas perdieron 6.400 millones de dólares. Por el contrario, en 2012 sobra financiamiento (cifra negativa) y por eso las reservas netas aumentan. Por supuesto, como existen otras cuentas menores que no consideramos, se verifica una pequeña diferencia. En cambio, en el lapso de 12 meses (última columna) la discrepancia prácticamente es insignificante. Como BCRA financió al Gobierno por $ 19.500 millones, en exceso de su capacidad crediticia, debió ceder reservas internacionales por 10.400 millones de pesos. Medidas en dólares, las reservas netas cayeron en 14.300 millones.

¿Qué hacer para atenuar el derrumbe? Se pueden agrupar medidas en dos grandes capítulos. 1) Elevar la demanda de base monetaria y títulos públicos. 2) Disminuir la emisión de base y títulos. Pues cada emisión de base y títulos no demandada acentúa la salida de reservas, para dejar lugar al mayor crédito al Gobierno. Una tercera vía sería un régimen de control de cambios mejor definido para optimizarlo, evitando fugas para usos no prioritarios. La devaluación del peso eleva la demanda nominal de base y genera "ganancias" al BCRA. Pero también aumenta todos los costos de la economía, castiga salarios y reduce los patrimonios personales. Al mismo tiempo, la brecha entre devaluación y rendimientos financieros precipita conductas que pueden acelerar la demanda de dólares oficiales. En los 31 días terminados el 7/9, el peso se devaluó a una tasa anualizada del 44%. Las devaluaciones monetarias sólo aumentan la inflación y desgastan la confianza y sustento de los gobiernos, deteriorando, con ello, la competitividad general y el nivel de vida de la población. Mayores tasas de interés podrían elevar en algo la demanda de depósitos y, por vía indirecta, la demanda de base. Una forma más contundente de atenuar el derrumbe de las reservas es achicando el déficit fiscal y uso de fondos para otras finalidades de cualquier tipo. Los funcionarios que decidan asignaciones de gastos y créditos deberían aceptar que toda expansión de fondos, toda nueva autorización de compras y pagos, comprime aún más las reservas. Estamos seriamente constreñidos por restricciones cambiarias.

Dejá tu comentario