19 de agosto 2011 - 00:00

Cómo el colombiano se convirtió en un ídolo de los K

De mirarse con distancia, Cristina de Kirchner y Juan Manuel Santos pasaron en pocos meses a ser los mejores amigos.
De mirarse con distancia, Cristina de Kirchner y Juan Manuel Santos pasaron en pocos meses a ser los mejores amigos.
Juan Manuel Santos fue recibido ayer en Casa Rosada como un «amigo». Más allá del protocolo habitual que sugiere un relato manso y de concordia, fueron notables las referencias amigables por parte de Cristina de Kirchner, un dato que merece cierta atención.

Santos, heredero de Álvaro Uribe en la presidencia de Colombia, figura en el mapa continental como cabeza de un gobierno pro EE.UU y, junto a Sebastián Piñera, en Chile, a las administraciones de derecha o centroderecha, según quien emita el dictamen.

Sin embargo, además del valor político de «descongelar» la relación bilateral deteriorada al extremo durante las presidencias simultáneas de Uribe y Néstor Kirchner, ahora Santos parece convertirse en un ilustrado habitante del olimpo de amigos del kirchnerismo.

Razones del giro

Para explicar ese giro hay más de una razón y determinados niveles de profundidad. Pero como primera aproximación al fenómeno pueden citarse tres cuestiones: una emotiva, una política colombiana y otra estratégica por parte de Cristina de Kirchner.

1. Néstor Kirchner tuvo una de sus peores experiencias fuera del país cuando viajó a Colombia, durante la crisis de los rehenes, y recibió un destrato manifiesto por parte del Gobierno de Uribe. Volvió con las manos vacías de una excursión que era su primer ensayo como referente continental. Santos era, por entonces, ministro de Defensa. A pesar de ese antecedente, luego Kirchner entabló un vínculo con quien sería luego presidente, incluso antes de asumir como tal. Cuentan quienes conocen esa relación que de inmediato, a pesar de ser figuras casi antagónicas, se entendieron. Cuando Kirchner intercedió, ya al frente de la Unasur, para resolver la crisis entre Colombia y Venezuela, Santos le agradeció el gesto y reforzó ese buen vínculo. Ayer, de hecho, el colombiano participó de un homenaje a Kirchner en la que sería sede de la Unasur en Buenos Aires y luego se rebautizó como Casa Patria Grande «Néstor Kirchner» donde estuvo, además, el secretario de Comunicación y excolaborador del patagónico en la Unasur, Juan Manuel Abal Medina, rol en la que coincidía con el canciller para la «América morena» Rafael Folonier.

2. Santos, a su vez, está en un claro proceso de distinción interno luego de haber llegado al Gobierno como heredero de Uribe. Es, de todos modos, muy cauteloso ya que fue durante años ministro del expresidente y por tanto no evita criticar a quien fue su jefe en el pasado reciente. De todos modos, hacia el resto de América Latina, en particular frente a sus vecinos, le conviene bajar la intensidad del conflicto que Uribe mantenía siempre latente.

3. El tercer factor es puramente criollo. Cristina conocía el buen feeling entre Kirchner y Santos y así lo explicitó ayer pero subyace otra cuestión que tiene que ver con la intención, todavía incipiente de la Presidente, de tomar un mayor protagonismo en la cuestión regional, asunto que adquiere relevancia frente a la crisis internacional que ayer, en particular, citó Santos respecto a la que planteó la necesidad de «blindar» la regional a los vaivenes de la economía internacional, en particular EE.UU. y Europa. En ese contexto, Santos observa a Cristina como una referencia a nivel continental, rol que no le desagrada a la jefa de Estado argentina que ha demostrado fascinación por las vidrieras internacionales. Hay un elemento adicional: luego de que Lula Da Silva decidió correrse de la Unasur, el sitial de referente latinoamericano quedó vacante.

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