Los contratos de swap de tasas buscan reducir los riesgos a cambios abruptos en los tasas de interés. Son una suerte de cobertura o seguro contra fuertes subas o bajas en los rendimientos.
Las partes se comprometen a compensarse los diferenciales entre la tasa fija pactada y la variable cada fin de mes sobre el monto contratado.
Si la tasa de interés fija contratada por el banco es superior a la variable (Badlar, para depósitos de más de $ 1 millón), la entidad compensará al BCRA. Caso contrario, será el BCRA el que compense a la entidad.
Para la entidad, el swap de tasa fija le brinda mayor certidumbre para poder prestar a plazos más largos.
Para el BCRA, implica otra ventanilla de inyección de liquidez, pero con el objetivo de incrementar el crédito.
Es clave que haya cierta estabilidad en el mercado cambiario para que las tasas pactadas no se separen demasiado de las imperantes en el mercado.
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