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Como intendente se quejó por falta de obras de transporte
Para ello fatigó sin descanso y en varias oportunidades -la última fue el 23 febrero, un día después del accidente de TBA que derivó en la renuncia de Juan Pablo Schiavi- el despacho del ministro de Planificación, Julio De Vido, en busca de fondos nacionales y sin ahorrar críticas al Gobierno socialista de Santa Fe por la falta de apoyo económico.
En una entrevista con este diario durante su primera gestión como intendente y en pleno conflicto con el campo, Ramos criticó al por entonces gobernador Hermes Binner por la falta de desarrollo de un «plan estratégico para hacer rutas» y «obras de pavimento» que faciliten el transporte y la reconversión industrial de la provincia, a la vez que abren una importante fuente de empleo para los habitantes.
«Por suerte pudimos trabajar mancomunadamente con la Nación porque el Gobierno provincial estuvo ausente. Nadie puede decir que Binner desarrolló algún plan estratégico de obras», se quejó.
En esa oportunidad recordó que en los primeros años de su gestión el esfuerzo había estado puesto en revertir el estado de las calles de la ciudad (hasta entonces el 60 % era de tierra).
La obsesión de Ramos por los asfaltos tiene explicación: esa ciudad es vecina de San Lorenzo, famosa no sólo por su impronta sanmartiniana sino por la importancia de su puerto, uno de los principales del país en cuanto a posición y nivel de actividad económica. Precisamente, la actividad portuaria que se desarrolla en San Lorenzo determina un fluido permanente de camiones que transportan granos y que casi obligatoriamente atraviesan la ciudad de Granadero Baigorria, sobre la orilla del río Paraná, abriendo importantes posibilidades para los habitantes de este distrito de 35 mil habitantes.
Pero más allá de su gestión como intendente, Ramos fue clave en el armado de Frente para la Victoria en Santa Fe. Su última participación notoria en la arena política local fue la resistencia a la candidatura de María Eugenia Bielsa como titular de la Cámara de Diputados santafesina, embestida que compartió con un grupo de intendentes del sur alineados con el kirchnerismo que representa Agustín Rossi en la provincia.
Antes de ser intendente, Ramos ejerció cargos políticos en esa misma localidad: fue coordinador de Gabinete de la Municipalidad de Granadero Baigorria en 2004, y secretario de Cultura, Deportes y Promoción Social, un año después.
Entre diciembre de 2006 y diciembre de 2007 fue concejal de esa localidad, para ser luego ser electo intendente por el Frente para la Victoria para el período 2007-2011.
Actualmente es secretario de Actas del Partido Justicialista de Santa Fe e integra en condición de asesor la Federación Argentina de Municipios, que conduce el intendente de Florencio Varela, Julio Pereyra.
Ahora, tras su designación, Ramos será reemplazado por el titular del Concejo Deliberante, el también justicialista, Mario Rosales, que asumirá hoy el cargo en una ceremonia en la que el propio intendente hará el traspaso de mando. Hasta anoche no estaba definido todavía si el designado secretario de Transporte pediría licencia como intendente o si renunciaría a su cargo, lo que obligaría a Rosales a convocar a elecciones en un plazo de 180 días.


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