28 de octubre 2010 - 00:00

Cómo se relaciona la personalidad con la enfermedad coronaria

Ciertos aspectos de la personalidad modifican la sobrevida de los pacientes cardíacos. Uno de los mecanismos más importantes para trasladar el daño desde la psicología hasta la fisiología cardíaca es el estrés. La depresión, las personalidades patológicamente inhibidas, el enojo y la irascibilidad, aumentan los niveles de estrés, y esto es perjudicial para el corazón y para los vasos sanguíneos. Por ejemplo, la depresión afecta al 50% de los pacientes con problemas cardíacos y duplica el riesgo de muerte de estas personas. El desarrollo de ansiedad aumenta en un 48% el riesgo de muerte cardíaca en personas previamente sanas.

La conexión entre el cerebro y el corazón es un tópico de gran interés en la comunidad científica. Hace menos de un mes la Cleveland Clinic organizó una reunión de expertos para discutir los últimos avances en la relación cerebro corazón. (Ver informe completo en ámbito.com). Una de las discusiones en esta reunión científica se centró en cómo la personalidad y la conducta impactan en el corazón. Factores psicológicos son importantes en el desarrollo y la progresión de la enfermedad coronaria. La ira y la hostilidad predicen un aumento en los eventos de enfermedad coronaria entre las personas inicialmente sanas y en aquéllas con enfermedad coronaria preexistente. Esta asociación es mayor en hombres que en mujeres. Esto sugiere que la acumulación de estrés en la vida diaria podría tener un mayor impacto negativo en la enfermedad coronaria en los hombres. Se debe tomar las características de personalidad muy seriamente, y considerar tratamiento para reducir estas conductas.

Actualmente hay un gran interés en definir qué rasgos de personalidad son más susceptibles a los futuros eventos coronarios fatales y no fatales. La investigación actual está concentrada en la interacción entre las emociones negativas y las estrategias de regulación emocional como factor determinante de eventos coronarios mayores. Personas ansiosas, irritables e inseguras, que mantienen los sentimientos reprimidos o están más atentos a los problemas que al placer pueden corresponder a un tipo de personalidad que se denomina «D». Este tipo de personalidad D podría ser un importante contribuyente a la enfermedad cardíaca y se asocia a muerte temprana, mayor riesgo de desarrollar problemas cardiovasculares después de un ataque al corazón, una peor respuesta a los tratamientos probados para la enfermedad cardíaca y mayores probabilidades de un paro cardíaco repentino.



(*) Director de INECO y del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro.

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