24 de marzo 2011 - 00:00

Cómo ser creíble y no morir en el intento

El Gobierno nacional busca entrar en resonancia con la gente de a pie que está harta de los cortes y reclamos que no los dejan llegar a tiempo a sus lugares de trabajo. Algún medio ha definido esto como una «nueva política» ante los reclamos sociales. Sin embargo, en sentido estricto, aún no es una «política», ni siquiera una «tendencia» del Gobierno nacional.

El problema comunicacional que deberá sortear el Gobierno es el de transformar el anuncio en una «política». Para esto necesitará «credibilidad». Tiene que lograr credibilidad para que su nueva medida o sus anuncios se transformen realmente en un patrón de comportamiento, de tal manera que otros (los que reclaman, la gente, los periodistas, la oposición, etcétera) respondan coherentemente a esta definición de política.

Hace años, el premio Nobel de Economía y experto en teoría de juegos, Thomas Schelling, decía que la credibilidad se construye por medio de algunos mensajes determinados.

Primero, es central plantear con claridad las «intenciones». El Gobierno ya lo ha hecho por medio de la ministra de Seguridad, Nilda Garré. Transmitiendo un mensaje de la Presidenta, la ministra advirtió que será muy dura con aquellos que corten el transporte público.

En segundo lugar, los voceros tienen que esbozar una «teoría» sobre por qué se cambia o por qué se ha tomado el nuevo camino. La Presidenta, la ministra de seguridad o el jefe de Gabinete deberán buscar una teoría aplicada que les permita dar una explicación que cierre su mensaje con las intenciones y los hechos que han generado. Las explicaciones permiten a los agentes observadores tener una idea de la voluntad de los que hablan.

Tercero: es necesario hacer «predicciones». Las predicciones condicionan a los agentes, dice Schelling. Si las predicciones están suficientemente medidas o calibradas como para no ser exageraciones, entonces, serán mensajes que disuadan a los posibles manifestantes, a dejar esa opción de lado por otra de mayor rentabilidad política.

Además, se necesitan «compromisos» o acuerdos con otros actores para que se puedan poner en funcionamiento las medidas, acciones y conductas que lleven al efecto buscado.

Finalmente, la credibilidad se hace con «hechos» producidos y orientados hacia la dirección correcta. Posiblemente sin hechos, ninguno de los mensajes anteriores será tenido en cuenta. Sin embargo en este caso, los mensajes de hechos pueden generar varios problemas a un Gobierno que generó una política de movilización social casi sin restricciones.

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