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Como todo lo K, PJ pende de una orden de Cristina
Hugo Moyano, Jorge Capitanich, Sergio Urribarri
Luego de dos suspensiones con Chaco como destino, los gobernadores acordaron reunirse mañana a las 18 en Matheu 130, la histórica sede del PJ, a la que el patagónico se rehusaba a ir porque, decía, lo remitía a los días del peronismo «neoliberal».
Los papeles están en orden para reunir a los consejeros y establecer un cronograma para elegir autoridades. De tan lejana, la fecha es ciencia ficción: entre funcionarios y caciques, se mencionan el segundo (10) o tercer (17) domingo de marzo de 2013. La marca en el calendario es un detalle: el único propósito es, a priori, gambetear una eventual objeción judicial o política si caducan los mandatos y no hay reemplazos. En rigor, se descartó el plan inicial que consistía en prorrogar la validez de los cargos. El atajo -ideado entre la Casa Rosada, diputados y un puñado, mínimo, de gobernadores- es simple y se entrevé eficaz: consiste en convocar a elecciones partidarias, con lo cual, tácitamente, la cúpula actual continúa en funciones durante casi un año más.
Parece un negocio redondo. Cristina evita que lo «contamine», según el relato ultra K, una disputa en el PJ; el partido, que abandonó el coma en 2008 luego de un lustro de intervención judicial, esquiva recaer en una batalla de tribunales y expedientes. Anoche, la cumbre estaba en pie, pero se esperaba un guiño final desde Olivos. La Presidente regresó el fin de semana de Angola y como todo en el universo K, también el PJ orgánico está alerta a los vaivenes de Cristina para avanzar con su hoja de ruta.
De hecho, el encuentro se convocó para las 18 en las oficinas porteñas del partido, pero varios gobernadores del PJ fueron citados por Oscar Parrilli para participar, a partir de las 17.30, en un acto junto a la Presidente en la Universidad de Lanús.
¿Apenas un desacople de agenda o el indicio de que una vez más, por indicación de Cristina, la reunión tendrá que ser postergada? «Está todo encaminado, pero siempre puede haber cambios», confió, anoche, un consejero.
Hay otra pista. A raíz de los chispazos entre Daniel Scioli y sectores K, circuló el rumor de que emisarios kirchneristas expresarán su malestar con la confesión del gobernador respecto de ser presidenciable en 2015 por considerarlo «inoportuno».
A Juan Carlos Dante «Canca» Gullo, legislador porteño del FpV, le endosaban anoche esa intención. Gullo es uno de los pocos dirigentes de la vieja guardia que mantiene una relación fluida con La Cámpora. En criollo: sería el fronting para incomodar a Scioli. Anoche, un funcionario K juzgó «arriesgado» trasladar los pataleos bonaerenses a la cumbre del PJ nacional que desde la muerte de Kirchner está formalmente a cargo de Scioli. «Si van a hacer algo así, Cristina tiene que estar al tanto», especuló el dirigente. Otro consejero, usual ejecutor de mandatos de Olivos, prenunció un protagonismo de Jorge Capitanich, gobernador del Chaco y vice segundo del PJ, en el diseño de la reunión. Días atrás, Capitanich cuestionó la «premura» de Scioli en la carrera de 2015.
El chaqueño y su par de Entre Ríos, Sergio Urribarri, aparecen en el imaginario K como posibles candidatos cristinistas para la jefatura del PJ en caso de que la Presidente desista de ponerse al frente del Consejo, conducta que se adivina detrás de su pedido de postergar los mandatos.
Urribarri, José Luis Gioja (San Juan) y José Alperovich (Tucumán) -su esposa Beatriz Rojkés es vice del PJ y tercera en la línea de sucesión- integraron la comitiva de caciques invitados a Angola. Esperaban poder charlar con Cristina durante el vuelo. No pudo ser.
El otro expediente en veremos es el de Hugo Moyano, que en diciembre pasado renunció a su cargo como presidente en ejercicio del PJ bonaerense y a su vice en el Consejo Nacional. La aceptación de esa dimisión ni está en la Orden del Día. Puede que sea apenas una nota al pie.


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