Fue muy singular que en los considerandos sobre una inusual caída del Dow Jones -que fue la figura excluyente del viernes- se mencionara la coincidencia con uno de sus varios «octubres negros» -el de 1987- y en ocasión donde el índice del NYSE derrapara un 22%. Si bien nada tiene que ver con el presente -tampoco la coincidencia de causas- estuvo presente en la mente de los redactores de informes y, al parecer, en la de los operadores. Como si la fantasmal figura de un mes muy especial en el historial hubiera impregnado el recinto. En concreto, esto dejó el 1,5% de baja en el Dow y, a partir de éste, todos los demás se encaminaron a la pendiente. No en tal magnitud, pero sí con el signo negativo por delante. En nuestra zona, el Bovespa pagó con casi el 1,4%, mientras que el Merval lo atenuó hasta un 1,13% de merma. Con mínimo en los «2416» puntos, el máximo tocado en «2452» y cierre muy apagado: de «2428» unidades. Pero le fue al Burcap, con baja del 1,71%, más suave el de Bolsa -general- que cayó casi el 1%. Total de «30» plazas en alza, por «41» en descenso, con buenos avances en Capex -el 9,3%- y en Quickfood, que anotó un 7,6%. Mayor baja, San Miguel: un 4,65 por ciento.
El escenario del día final se completó con volumen de apenas $ 26 millones en acciones, nivel promedio en lo que es su actualidad.
La semana: a raíz de tres buenas ruedas iniciales, el Merval conservó un 1,16% a favor, el Dow Jones pudo sumar el 0,10% en el período. Y el Bovespa quedó negativo con un 0,4%. Esa caída del principal indicador del mundo, el Dow, en tal calibre, es lo que deja abierto el interrogante: si en lugar de «fantasmas» del pasado, no es por su propia madurez. Lo malo es que arrastra a todos. Y la Bolsa, herida.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario