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Comunas: el riesgo de provocar cogobierno
Es que la descentralización de algunas cuestiones que impone la Constitución porteña puede alterar la paz del próximo jefe de Gobierno, con tan sólo contar con una comuna de signo político contrario. Y no es sólo eso.
La Ciudad se dividió por ley en 15 zonas, agrupando barrios para dar curso al mandato constitucional. Al margen de que algunas comunas resultan absurdas en su geografía, cada una tendrá a partir de diciembre una junta, electa por los porteños, que la comande. Será de 7 miembros (también lo dice la Constitución), la presidirá el primer aspirante de la boleta que obtenga más votos. Pero luego se repartirán el resto de los cargos con el sistema Dhont. La aritmética podría hacer que el PRO se imponga, pero que obtenga sólo tres puestos del cuerpo colegiado de 7, y los otros cuatro se podrían repartir entre los rivales al macrismo.
Castigos
Esos comuneros pelearán por presupuesto para hacer lucir su zona, donde en principio sólo se ocuparían del mantenimiento de las calles -excepto avenidas o autopistas- y las plazas -excepto parques-, pero tendrán poder de castigo hacia las empresas de servicios, como las de recolección de residuos. Y, según explicó el titular de Atención Ciudadana, Eduardo Machiavelli, «si los comuneros no firman el conforme, la empresa no cobra».
Por eso, el funcionamiento de las juntas comunales hasta podría provocar una suerte de cogobierno no deseado. Si aciertan los pronósticos electorales, inclusive el PRO y el kirchnerismo estarían compartiendo en la misma mesa decisiones a demanda de los vecinos, que el domingo definirán la cuestión.

