8 de abril 2015 - 00:00

Con contrapuntos, la Corte lanzó nuevo Código Civil

Ricardo Lorenzetti y Elena Highton de Nolasco expresaron ayer las  dos visiones que actualmente coexisten en una Corte donde el paso de las semanas comienza a evidenciar la dificultad para lograr acuerdos.
Ricardo Lorenzetti y Elena Highton de Nolasco expresaron ayer las dos visiones que actualmente coexisten en una Corte donde el paso de las semanas comienza a evidenciar la dificultad para lograr acuerdos.
 La Corte Suprema de Justicia reunió ayer a jueces y camaristas para la presentación formal del nuevo Código Civil y Comercial. El acto contó con la participación del oficialismo y sirvió como un reflejo de las dos posiciones que hoy por hoy se reparten la escena en el máximo tribunal. Los discursos de Ricardo Lorenzetti y Elena Highton de Nolasco no sólo tuvieron un estilo diferente sino que enviaron mensajes hacia distintos sectores.

En el acuerdo de ayer, la agenda volvió a estar dominada por firmas de cuestiones poco significativas (sólo un fallo de corto alcance que confirma el modelo sindical actual), en una postal que también es significativa de la actualidad que se vive en las alturas de la Justicia, en donde las mayorías son ahora más esquivas.

El denominador común del discurso de Lorenzetti fue el futuro. Convocó a los jueces y a los funcionarios de la Corte a tener un rol protagónico en la implementación del nuevo Código y los llamó a construir la jurisprudencia del mismo. "Esto no tiene dueños, todos somos protagonistas", recordó el justice en una réplica calculada a aquellos sectores que vinculan la reformulación del Código con una contienda sigilosa por la primacía de los codificadores.

El ciclo del Código que entrará en vigencia en el segundo semestre completa ahora su giro circular. El anuncio de la reforma generó un entusiasmo indisimulable en jueces, académicos y organizaciones civiles, tiempo después, el proyecto en sí mismo fue fustigado por colegios de abogados, empresarios, religiosos y luego por el mismo Gobierno que pidió cambiar decenas de artículos y ahora, a meses de la promulgación vuelve la discreta competencia por la autoría que ya no parece ser entre los integrantes de la comisión codificadora sino entre el kirchnerismo y la propia Corte.

Tal como reflexionó ayer Lorenzetti, la reforma del Código representa un avance con amplia representación de sectores, pero es esa misma apertura, la que sigue generando críticas en el interior del Poder Judicial y de la misma Corte. El cuestionamiento central no es el fondo sino el origen de la reforma que tuvo lugar en la Corte a pesar de que es en el propio tribunal donde luego se debe velar por la aplicación de las normas. Lo mismo ocurrió con la reforma del Código Penal que encabezó Eugenio Zaffaroni, cuando se cuestionaba que la Justicia se arrogaba el rol legislativo y dictaba la norma antes de fallar sobre la misma.

Highton de Nolasco marcó ayer el contrapunto con Lorenzetti cuando se inclinó por el pasado y sostuvo que el Código de Vélez Sarsfield era "un Código de la oligarquía" y que el Código nuevo es el de "los vulnerables". Luego fue más allá y deslizó una crítica sutil para con aquellos jueces que por momentos "se exceden en su rol" al declarar inconstitucionales las leyes aprobadas en el Congreso. Un señalamiento hacia el interior de la Justicia difícil de encontrar en las alocuciones del titular de la Corte lo cual es obvio: el tribunal que en los últimos años presidió Lorenzetti es el mismo que siempre avaló el derecho de los jueces a entender como inconstitucionales normas sin que previamente fuera necesario el planteo de alguna de las partes.

El emponderamiento de los magistrados que parece irritar a Highton de Nolasco es el mismo que ha transformado a Lorenzetti en la figura central de un poder de Estado que es a la vez el principal sustento de un justice que no precisa de apoyos externos para validar su rol hacia el interior de los tribunales.

Dejá tu comentario