10 de noviembre 2009 - 00:00

Con el último aliento

Huracán ya se relamía. La victoria ante Arsenal estaba ahí nomás, al alcance de la mano. Era cuestión de sostener aquel gol de Nicolás Trecco al inicio del período complementario para festejar el tercer triunfo en el campeonato. Estaba en el segundo minuto del tiempo adicional y el pitazo de Patricio Loustau parecía inminente. Sin embargo, a los 48, Diego Galván sacó provecho de una jugada enmarañada dentro del área para puntear la pelota y enmudecer al Tomás Adolfo Ducó. Y enardecer a Ángel Cappa, incrédulo ante una nueva oportunidad desperdiciada por su equipo para acercarse más a su sueño de disputar la Copa Libertadores y de alejarse de los últimos puestos de la tabla de posiciones.

«Me siento con ganas de tirarme a una pileta con un collar de adoquines atado a la cabeza. Tuvimos tantas chances que es increíble haber empatado», sostuvo el entrenador del Globo. Y no es para menos. Es que a los 12 minutos del primer tiempo, Cristian Campestrini le atajó un penal a Paolo Goltz. «Quiero ver la repetición del partido para ver cómo fallamos tantas jugadas. Todavía no lo puedo comprender», sostuvo.

Por último, Cappa no pudo evitar la comparación de este equipo con el del último Clausura. «Este empate fue como una derrota. En cualquier otro momento, a estos partidos los definíamos con cinco goles de ventaja. Pero, lamentablemente, hoy cargamos con el peso de la necesidad de ganar para responderle a la gente. Por eso nos vamos con bronca», finalizó el DT de Huracán, que el próximo lunes, a las 19.10, visitará a Gimnasia y Esgrima La Plata.

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