16 de junio 2010 - 00:00

Con el último suspiro

Los jugadores neozelandeses festejan el agónico empate conseguido ante Eslovaquia, que debutó en un Mundial.
Los jugadores neozelandeses festejan el agónico empate conseguido ante Eslovaquia, que debutó en un Mundial.
Con un gol en la última jugada, en tiempo de descuento, Nueva Zelanda obtuvo un agónico empate 1 a 1 ante Eslovaquia, debutante en campeonatos mundiales.

El empate fue injusto para los eslovacos, que jugaron mejor y dominaron el desarrollo del encuentro, pero se vieron sorprendidos por un cabezazo de Winston Reid en la última jugada que les ahogó su primer grito de triunfo en un Mundial.

Pese a que la primera etapa culminó sin goles, las mejores acciones fueron para los europeos. Sin embargo, lo que no pudo conseguir en la primera etapa, rápidamente llegó en el complemento con un cabezazo de Vittek, que estaba en offside.

Con la ventaja, Eslovaquia se replegó, se abroqueló en su campo y respondió con solidez defensiva y orden táctico a los intentos de los neozelandeces, que carecieron de ideas. Sin embargo, en la última jugada se llevaron un premio desmedido.

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