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Con este gobierno o con otro, el país seguirá importando gas y combustibles
Miguel Galuccio
Los litigios que empezó la española Repsol contra las empresas que acordaron o firmaron preacuerdos para asociarse con YPF, como Chevron y Bridas, desalentaron por lo menos a esta última para continuar con la iniciativa. Por eso se puede esperar que cuando se cierre el litigio con Repsol, se abra una nueva etapa.
Un dato curioso es que en marzo de este año, el CEO de YPF, Miguel Galuccio, dijo que ya habían acercado posiciones con el grupo Bulgheroni, dueño del 50% de Bridas Corp., y que faltaba a partir de ese momento el visto bueno del socio chino, CNOOC, que cuenta con el otro 50%. Cuatro meses después, Galuccio informó que el entendimiento finalmente había caído.
Puede presumirse que la empresa china terminó siendo reacia a un acuerdo debido a las amenazas de Repsol en tribunales internacionales. Pero más allá de CNOOC, el alud de inversiones chinas que el Gobierno esperaba en la formación de Vaca Muerta está lejos de concretarse, y las petroleras de ese origen siguen privilegiando a Brasil para posicionarse en Latinoamérica.
Entre las empresas que tienen concesiones en la Argentina, hay actualmente dos grupos: el de los que ya producen y el de los que tienen adjudicadas áreas pero todavía no extraen hidrocarburos. Entre las primeras, hay una creciente disminución de la inversión que se refleja en la caída de la producción.
Según el Instituto de la Energía General Mosconi, en el acumulado octubre de 2012/septiembre de 2013, frente a igual período anterior, la producción de petróleo cayó el 3,12% y la de gas, el 5,99%. Esto significa que se extrajo casi 1 millón y medio menos de metros cúbicos diarios de crudo, y alrededor de 8 millones menos de metros cúbicos de gas por día. Si se piensa que el promedio de la importación de gas se mantuvo en torno a los 40 millones de metros cúbicos diarios este año, la caída de la producción local equivale al 20% de esa cifra.
Considerando siempre el acumulado octubre 2012/septiembre 2013, la producción de gas de la firma Apache cayó un 13,8%, la de Pan American Energy (PAE) un 11% y la Petrobras un 12,2%. En petróleo, las mayores caídas fueron de PAE con un descenso del 6,6% menos y Petrobras, con un retroceso del 6,2%.
En esta reducción juega primero el descenso de la productividad de los yacimientos maduros, pero también intervienen otros factores como las arduas negociaciones para extender contratos, que sería el caso de Apache con Tierra del Fuego, en las cuales ambas partes parecen mantenerse en posiciones rígidas. En el caso de PAE, en el área Cerro Dragón en Chubut, la caída de la producción es en parte atribuible a las consecuencias de la toma violenta del yacimiento en junio de 2012, por gremialistas de la UOCRA, en medio de una interna política entre el exgobernador Mario Das Neves y el actual Martín Buzzi.
Hay otras empresas como Exxon, Shell, Apache, las canadienses Americas Petrogas y Madalena Ventures, que tiene permisos en áreas de Vaca Muerta solas o en sociedad con YPF u otras compañías. En algunos de esos casos, las perforaciones realizadas no resultaron tan exitosas como se esperaba. Pero también es cierto que las petroleras internacionales buscan tener un pie en las zonas prometedoras del mundo, pero mientras tengan otras fuentes de ingreso más seguras y rentables en otros países, seguirán postergando la inversión de riesgo que significa hoy Vaca Muerta, aun con todos los pronósticos promisorios sobre el volumen de recursos.
En este contexto, el leve aunque sostenido aumento de la producción de YPF tanto por la aplicación de más tecnología en los yacimientos maduros como por las primeras producciones de recursos no convencionales, no alcanza siquiera para compensar la caída de la producción de las otras petroleras. Por otra parte, por el momento, los desembolsos planteados en Vaca Muerta por YPF en el acuerdo con Chevron (u$s 1.240 millones en un año y u$s 15.000 millones en un período que puede variar desde 4 a 30 años) reflejan un gradualismo que no está en sintonía con el apuro por bajar el nivel de importaciones.
Puede ser que como algunos expertos creen, la formación Vaca Muerta exija más inversión que las zonas geológicas similares que se desarrollaron en EE.UU. en los últimos 10 años. Puede ser también que, como sostiene Galuccio, los rendimientos sean incluso superiores a los de ese país. Pero la clave parece pasar más porque en la Argentina no hay la disponibilidad de fondos para la inversión, ni el desarrollo tecnológico de los Estados Unidos, como tampoco la infraestructura y el nivel de producción para la fabricación de equipos.
Por eso, es muy difícil prever un período para dejar de importar energía con este Gobierno o el que venga en 2015. Ya se sabe que los u$s 15 mil millones que Antoni Brufau se negó a reinvertir en febrero de 2012, y que se esperaba que trajeran empresas chinas, no alcanzan. Ahora se habla de que el desarrollo de Vaca Muerta exige un mínimo de u$s 100 mil millones y un máximo de u$s 250 mil millones.


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