22 de septiembre 2010 - 00:00

Con frialdad, los Kirchner se mostraron junto a Scioli

Cristina y Néstor Kirchner compartieron ayer un acto con Daniel Scioli, pero los elogios fueron para Martín Sabbatella.
Cristina y Néstor Kirchner compartieron ayer un acto con Daniel Scioli, pero los elogios fueron para Martín Sabbatella.
A dúo, los Kirchner le hicieron sentir a Daniel Scioli su malestar. Juntos, la Presidente y su esposo acataron el protocolo al compartir el palco con el gobernador, pero lo trataron con frialdad y, además, se mostraron elogiosos y cómplices con Martín Sabbatella.

Cada detalle pareció preparado para rigorear al bonaerense. Cristina de Kirchner halagó a Sabbatella mientras su marido sentó a su lado al diputado y secreteó con él durante el acto. En cambio, estuvo distante con Scioli, que fue, también, excluido de la lista de oradores.

«Todo sigue mal, frío», coincidieron, ayer, dos referentes K sobre la relación del jefe del PJ con el gobernador. El acto de ayer, en Morón, pudo servir como excusa para aparecer distendidos luego de varios días agitados. Pero nada de eso ocurrió.

No sólo los Kirchner actuaron con gelidez frente al gobernador, sino que, como contracara, sobreactuaron su simpatía y los laudos por y hacia Sabbatella, que rankea como candidato a gobernador contra Scioli, aventura que cuenta con el padrinazgo de Olivos.

El fin de esa película es incierto. Sabbatella resolvió, con Nuevo Encuentro, su partido, que la hoja de ruta prioritaria es disputar la gobernación sin candidato a presidente. La teoría de ser vice de un Kirchner o de competir como colectora del FpV transita otros despachos.

El diputado -que espera, además, el resultado de la interna de la CTA en la que expresó su respaldo por Hugo Yasky- compartió el acto sentado junto a Kirchner porque el barrio -483 viviendas- que se inauguró ayer se inició cuando el patagónico era presidente y Sabbatella, intendente.

Sin embargo, fueron Lucas Ghi -el alcalde interino- y Cristina de Kirchner quienes hablaron. A Scioli, sentado a la derecha de la Presidente, no le reservaron turno frente al micrófono. Lo mismo le ocurrió, dos semanas atrás, cuando estuvo en Tigre con Massa y la mandataria.

En paralelo, la Presidente se salió de su libreto habitual de autoelogios para «agradecer a la fuerza política» de Sabbatella «porque fue uno de los pocos que nos acompañó en esa medida transformadora y yo digo revolucionaria en la Argentina» en referencia a la Asignación Universal por Hijo (AUH).

«Nobleza obliga, así como señalo a los otros, a los que se oponen a todo, a los que quieren desfinanciar el Estado, quiero rescatar a aquellos que, aun sin pertenecer a este colectivo político, apoyan sus políticas de Estado, apoyan lo que es un beneficio para todos los argentinos», dijo.

Contrapesos

La presencia de los dos Kirchner en Morón con Sabbatella y su heredero, Lucas Ghi, sugiere una empatía posible, pero no inevitable. El dirigente de Morón comparte un bloque con Vilma Ibarra, los socialistas Rivas y Basteiro, y Carlos Heller, que aporta cinco votos fundamentales al Gobierno en el Congreso.

Sin embargo, aunque desde Olivos y desde Casa Rosada se agita la alternativa de que Sabbatella encabece una colectora provincial, la concreción de esa maniobra puede ser el factor que termine de romper la frágil armonía entre Kirchner y el PJ bonaerense.

El diagnóstico es simple y crudo: si hay colectora provincial, con Sabbatella como candidato bis, y además dobles boletas en los distritos, el peronismo corre riesgos ciertos de perder la gobernación.

Por eso, el coqueteo de Kirchner con Sabbatella -más allá de la necesidad coyuntural- no sólo incomoda a Scioli, sino que sobre todo irrita a los caciques del PJ.

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