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Con libreto propio, Vidal se enfoca en herencia K
María Eugenia Vidal
Para Macri, el expediente bonaerense fue hasta acá puro costo. Debutó con la insólita fuga y persecución de los Lanatta, en medio siguió con envíos de recursos extra y luego los tropiezos del Presupuesto. El acuerdo con los docentes es el primer dato saludable. Vidal, Federico Salvai y Hernán Lacunza ataron, con una suba de casi el 35%, un paquete que se nutrió de dos factores adicionales: el plus por nuevo Gobierno condicionó a los gremios que, en el caso de Roberto Baradel (SUTEBA), tuvo menos margen porque esta vez jugó sin cobertura ni teléfono rojo en Casa Rosada.
En 2005, Baradel inauguró una etapa inédita: desarrolló la paritaria real con el Gobierno nacional al cerrar con Néstor Kirchner el acuerdo económico que Felipe Solá se negaba a firmar. Desde entonces, la discusión salarial docente operó según un indicador irracional: qué volumen de fondos adicionales la provincia podría pedirle a la Nación.
De 2012 en adelante, con la tensión extrema entre Cristina y Scioli, eso adquirió rasgos demenciales. Baradel, actor K y socio de Martín Sabbatella, fue el mayor duelista del gobernador del FpV y luego candidato cristinista. La inagotable crisis educativa de la gestión sciolista fue uno de los factores que contribuyeron a que, en 2015, el FpV pierda la gobernación y Scioli supere apenas 4 puntos a Macri en la provincia.
El elemento de la mala administración de Scioli será, deslizan en La Plata, uno de los insumos del mensaje que Vidal dará mañana durante la apertura de sesiones de la Legislatura bonaerense. Flotan, como títulos grueso, un plan de reforma administrativa (que diseña Roberto Gigante), un paquete de medidas para el rubro seguridad-cárceles con planteos, al menos retóricos, de reforma de la Bonaerense, el anexo inevitable de la reforma política que pinceló Salvai y, entre otros capítulos, el pedido a los legisladores para que le autoricen la emergencia de infraestructura. En todas las líneas del discurso, el punto en común es "la herencia recibida".
Cerca de la gobernadora avisan que el planteo será genérico y que Vidal expondrá objetivos a futuro. Claro que para justificar una acción extrema en obras o seguridad deberá hablar de lo que dejó la era K en la provincia. Digresión: en charlas con militantes, Guillermo Moreno cita el detalle de que el relato kirchnerista habla de "década ganada" cuando fueron 12 años. "Es que los dos últimos fueron muy malos", dice pícaro.
A Vidal le mailean la tesis de Marcos Peña de la propuesta blanca y positiva (la que se anticipa expondrá Macri en el Congreso), pero la gobernadora se mueve en otro universo. Por un lado, la transición con el sciolismo empezó bien y terminó mal, lo que puede derivar en denuncias judiciales -en el PJ esperan que el martes enfoque esa cuestión, que preocupa a Scioli-. Además, Vidal intensificó su empatía con Sergio Massa, mentor del bombardeo al excandidato presidencial que lo ve como un estorbo para su proyecto 2017. Massa se verá hoy con Margarita Stolbizer, a quien quiere como cabeza de lista de diputados el año que viene.
A diferencia de Macri, que puede accionar sobre factores macro, Vidal gestiona la emergencia permanente y por eso maldecir a la herencia es un argumento tentador. Hurga, en paralelo, en la interna panperonista que ahora puso en la hoguera a José Ottavis, jefe del bloque de Diputados, que parece con los días contados: sus pares lo prefieren fuera, aunque no se ponen de acuerdo con el nombre para ocupar su butaca (Rébora, Mussi, Abarca), lo que puede, al final, resultar funcional a Ottavis.


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