15 de abril 2010 - 00:00

Con más violencia y sin Laurence Olivier

La avalancha de monstruos y engendros mitológicos que pululan por todo el film es el único fuerte de «Furia de titanes».
La avalancha de monstruos y engendros mitológicos que pululan por todo el film es el único fuerte de «Furia de titanes».
Todo lo que se puede esperar de una aventura fantástica basada en los mitos griegos en versión hollywoodense, con lo malo y bueno que eso implica, se puede encontrar en la nueva versión de «Furia de titantes». La película original de 1981 utilizaba la leyenda de Perseo para poner en escena los complejos efectos especiales de animación cuadro por cuadro del experto Ray Harryhausen, que por una vez en la vida podía ubicar a sus criaturas junto a intérpretes de la talla de Sir Laurence Olivier.

Ahora el papel de Zeus lo ocupa Liam Neeson, y su hermano malo Hades está interpertado por un Ralph Fiennes un poco desconcertado en el intento de lucir como un villano de dimensiones épicas con una barbita tipo Fu Manchú que no lo ayuda mucho. Pero estos son detalles que no interesan tanto como la avalancha de monstruos y engendros mitológicos que pululan por todo el film, incluyendo centauros, escorpiones gigantes, un pulpo monstruoso o Kraken (extraña inclusión de un bicho de la mitología nórdica, mezcla que ya existía en la versión original de Harryhausen) y por supuesto, la espantosa Medusa, mujer con peinado serpentino que convierte en piedra a todo aquel desdichado que la mire de frente.

El guión intenta describir algo así como los complots políticos del Olimpo. Los dioses están observando con indignación como los humanos ya no les tienen el debido respeto que merecen, y Hades propone una especie de castigo para solucionar el problema: pide el sacrificio de la princesa Andrómeda si no quieren que la ciudad de Argos sea destruida por el todopoderoso Kraken.

Perseo, mitad hombre, mitad Dios, debe enfrentar a Hades y encontrar la forma de detener al pulpo salvando a Argos y a Andrómeda lo que da lugar a algunas escenas de acción fantástica realmente impactantes, especialmente en la versión 3D que aprovecha al máximo las posibilidades del gran espectáculo épico con momentos espectaculares, algunos muy sombríos y bien diseñados, como el descenso a las profundidades de Perseo, o especilamente la larga y cruenta lucha con un terrible escorpión gigante que justifica por sí sola la entrada al cine.

Pero más allá de lo contundente de la puesta en escena, y de la intensidad de las imágenes de violencia -muy superiores a las del film original en coreografías de peleas y niveles de realismo- cada tanto da la sensación de que el director le arroja al público alguna escena espectacular un poco gratuita para ver si logra sacarlo del letargo provocado por las largos diálogos entre dioses griegos.

Sam Warthington, ya todo un héroe de superacción por su participación en la última «Terminator» y en «Avatar», no es un Perseo demasiado convincente, ya que actua su papel como si fuera una especia de gladiador. Por lo demas, es interesante comparar algunos de los seres mitológicos que ofrece esta película con los vistos recientemente en «Percy Jackson y el ladron del rayo» de Chris Columbus. Muchos estarán de acuerdo con que la Medusa que encarna Uma Thurman le gana por lejos a la que aqui recrea Natalia Vodianova, un poco mas seria y convencional.

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