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Con Máximo en Olivos, Cristina definió regreso
Viajó el domingo con la Presidente. Reaparece hoy. Acto por Kirchner
Máximo Kirchner, Andrés Larroque
Estaba en San Juan cuando, con mensajes elípticos, la notificaron del volumen de la protesta. A pesar de que la Casa Rosada luego se esforzó por negarlo, hubo sorpresa por el tumulto. Un dato lo certifica: tenía previsto viajar directo al sur pero, sobre la hora, regresó a Olivos.
El cacerolazo desacomodó otra rutina de la familia presidencial. Desde la operación de rodilla, Máximo Kirchner está instalado en Río Gallegos y sólo en ocasiones, como parte de un protocolo de charlas, viaja a Buenos Aires por tres o cuatro días.
El domingo voló hacia Capital y se instaló en Olivos. Allí el hijo presidencial se dedicó a rondas: a Andrés «Cuervo» Larroque y Eduardo «Wado» De Pedro, el staff habitual de La Cámpora con acceso a la quinta presidencial, sumó al viceministro de Justicia Julián Álvarez.
El resultado de la reclusión, primero en Río Gallegos y luego en Olivos, se explicitará esta tarde: a las 18, en el Salón de las Mujeres, Cristina de Kirchner volverá a pararse en el atril luego de siete días de observación silenciosa posterior al cacerolazo.
Hay que rastrear pistas, más que en los dichos de Juan Manuel Abal Medina, en las palabras que Larroque dijo el lunes en un alto de la marcha por La Noche de los Lápices. «Está perfecto que todo el mundo se manifieste, pero rechazamos las expresiones de odio», dijo para negar una contramarcha.
El mandamás neocamporista dedicó, también, un párrafo a la estigmatización de los quejosos: «Si el problema es que no pueden comprar una determinada cantidad de dólares, es porque no pueden explicar de dónde sacaron el dinero».
Con su retórica modesta y su cautela extrema, Larroque es la manifestación más purista de lo que piensa la familia presidencial.
Nada es casual: el pingüinismo agazapado agita la cuestión dólar para castigar a La Cámpora al atribuirle la autoría del cepo a Axel Kicillof, el alfil técnico del camporismo modelo 2010.
Ayer, a media tarde, Larroque ratificó un mandato de la Presidente respecto de que no habrá un show central en Plaza de Mayo patrocinado por Unidos y Organizados -es decir, por Casa Rosada- cuando se cumplan dos años de la muerte de Néstor Kirchner.
Como contó este diario el lunes, la postura del Gobierno es evitar zambullirse en el duelo de plaza anti-K versus plaza K. Sin embargo, se hurga otra alternativa: que haya un encuentro de militantes el sábado 27 de octubre en La Plata, ciudad donde Kirchner estudió y comenzó a militar.
El tema se charló ayer en la sala de la Cámara de Diputados que fue el despacho del patagónico -y ahora oficia de búnker K- cuando fue diputado. Estuvieron, además de Larroque y De Pedro, Edgardo Depetri, Fernando «Chino» Navarro, Agustín Rossi y, entre otros, Julián Domínguez.
La decisión última la tomará Cristina de Kirchner. «No se hará nada que no resuelva la Presidente», avisó, anoche, uno de los participantes en la cumbre.
Galaxias
Arrimado a Máximo, Álvarez es una de las apuestas territoriales neocamporistas -como es de Lanús lo proyectan como posible candidato a intendente en el distrito- y como tal ascendió en la galaxia K. El proceso inverso padece José Ottavis, que ante la frialdad se refugia en Gabriel Mariotto.
A su modo, el jefe bis de la Cámara de Diputados bonaerense -comparte la firma administrativa con el presidente, Horacio González- explicita su incomodidad. Acató a desgano la jefatura de Larroque pero resistió el mandato que lo obligaba a desprenderse del sello JP.
A pesar de ser uno de los fundadores de La Cámpora, Ottavis jamás licuó su identidad peronista ni soltó la red orgánica de la juventud partidaria de la provincia. Como atajo, encontró el formato marketinero de JP-La Cámpora.
La orden de Máximo, meses atrás, fue que mute hacia la marca neocamporista y se desprenda de las «jotapés». No lo hizo. Es más: en la cartelería actual, el ícono JP ganó dimensión y presencia relegando, visualmente, el predominio de la marca «La Cámpora».
Una minucia ombliguista que no aparece, como muchas otras, en el radar presidencial pero convulsiona a los militantes.
Trifecta
Aunque se especuló que iba a encabezar ayer un acto en Casa Rosada, la Presidente recién regresará hoy a la luz pública. Será una reaparición prolífica: encabezará un acto con temas sobre industria -línea de crédito para bienes de capital- desde el Salón de la Mujer, mañana otro en el Museo del Bicentenario y el viernes recibirá a los atletas paralímpicos que compitieron en Londres.
Anoche en Casa Rosada relativizaban la alternativa de que la Presidente haga una referencia directa a los cacerolazos del último jueves. «La orden es no correrse de la agenda de la gestión», se avisó desde Balcarce 50.
De hecho, aunque el secretismo K se extiende a cada movimiento, mañana volvería a referirse al plan ProCrear de viviendas que se financia con fondos de la ANSES.


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