14 de octubre 2009 - 00:00

Con planes y cargos, Kirchner rearma el entramado piquetero

Luis DElía, Emilio Pérsico, Edgardo Depetri, Humberto Tumini
Luis D'Elía, Emilio Pérsico, Edgardo Depetri, Humberto Tumini
Fueron, en el lejano 2003, la tropa callejera K. Perdieron peso, luego, con el vuelco de los Kirchner hacia el PJ ortodoxo que derivó, incluso, en que un puñado se zambulla en la trinchera opositora. Ahora, cíclico, activó la etapa de reconquista.

Dos semanas atrás, el paisaje urbano repitió una postal que parecía archivada: grupos piqueteros, de cierta masividad, bloqueando puentes y avenidas para reclamar, como a principios de la década, que el Gobierno les ceda cupos para planes sociales.

Fue, de hecho, el reflujo de una jugada oficial: el lanzamiento del plan de cooperativas para crear 100 mil empleos en el conurbano. El anuncio reavivó los pedidos de las organizaciones para que les permitan incorporar a sus adherentes a la iniciativa.

El programa, al que en la primera etapa Cristina de Kirchner destinó 1.500 millones de presupuesto, se proyecta, a mediano plazo, con la pretensión de llegar, en algún momento, al millón de «desocupados» incorporados a las cooperativas con un «sueldo» mensual de 1.350 pesos.

El plan Argentina Trabaja, tal el nombre publicitario del plan, volvió a empujar a los grupos enfrentados con el Gobierno a las protestas. En paralelo, reforzó la intervención de las organizaciones sociales que habitan, algunos con matices profundos, el planeta K.

Uno de los que volvió a las calles, luego de estar replegado en los barrios, apartado de la política electoral, fue el Frente Darío Santillán, conglomerado de agrupaciones de base que tomó el nombre de uno de los militantes asesinados en el puente Avellaneda en la era Duhalde.

Otro que regresó al piquete activo fue Barrios de Pie, brazo callejero de Libres del Sur, frente político capitaneado por Humberto Tumini, uno de los «cuatro grandes» de la cúpula piquetera que respaldó a Néstor Kirchner al inicio de su presidencia.

En este caso, Barrios de Pie irrumpe a dúo con el Movimiento Territorial de Liberación (MTL), rama Carlos Chile, ya desvinculado del PC de Patricio Echegaray y ahora cercano a Proyecto Sur de Pino Solanas. Extraño mix: guevaristas y comunistas libres.

Por orden de Alicia Kirchner, la ministra de Desarrollo Social de la que depende el programa, se abrió una negociación con el Frente Darío Santillán. Ese grupo piquetero, en realidad una confederación de pequeñas agrupaciones territoriales, elabora un acuerdo y suspendió la protesta.

Anoche, en tanto, se avanzaba en un diálogo con Barrios de Pie y el MTL. Si en las próximas horas no se consolida un entendimiento, al menos con formato de tregua, las dos agrupaciones volverán, mañana, a cortar calles y puentes contra el Gobierno.

De todos modos, tanto con el FDS como con el bloque Barrios-MTL, lo máximo que puede obtener el Gobierno es una tregua; un compromiso de esos grupos de no volver a los piquetazos porque, en términos de pertenencia política, transitan veredas opuestas a los K.

Pagos

Pero, además, con el plan de cooperativas, la Casa Rosada reforzó el frente interno más allá de que el programa, en términos prácticos, tendrá como soporte formal e institucional, a los intendentes del conurbano, en general enfrentados con los piqueteros.

De todos modos, el mandato de Alicia K es que las altas y las bajas del plan se hagan con fiscalización de su ministerio donde tiene despacho uno de los caciques piqueteros: Emilio Pérsico, subsecretario de Comercialización de la Economía Social, y jefe del Movimiento Evita.

Luis DElía, en tanto, mantiene un pie en el Gobierno -Rubén Pascolini comanda la Comisión de Tierras para el Hábitat Social- y fue, con el lanzamiento del programa de cooperativos, uno de los más firmes defensores de la iniciativa desde la Central de Movimientos Populares (CMP) donde comparte conducción con Gastón Harispe (Octubres) y Hernán Letcher (Segundo Centenario).

Además, en el último tiempo, el espacio K atrajo a un antiguo detractor: Juan Cruz Daffunchio, por años jefe del MTD Aníbal Verón, aliado de la Corriente Clasista y Combativa (CCC), extensión piquetera del PCR. Daffunchio, cuando muchos se iban, se arrimó al kirchnerismo.

Hubo -y habrá- más movimientos. El viernes pasado, Federico Martelli, del Movimiento de Unidad Popular (MUP), fue designado como director de Comunicación Estratégica del Ministerio de Desarrollo Social. El grupo había comenzado a tomar distancia del Gobierno.

A fin de año, se concretará otro desembarco: Edgardo Depetri, del Frente Transversal, asumirá un cargo vinculado a las obras de infraestructura social, cuando venza su mandato como diputado nacional. Depetri formó parte, con Tumini, DElía y Pérsico, de los «cuatro grandes».

Cercano, aunque no de matriz piquetera, otro proto-K aterrizará en el rubro: Dante Dovena, otro que se convierte en mandato cumplido el 11 de diciembre, será el responsable político y administrativo del plan Argentina Trabaja.

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