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Con sangre, sudor y lágrimas
La inmensa alegría de Delbonis, quien dio el punto decisivo en su debut absoluto en la Davis como singlista (Arriba). El equipo argentino se funde en un abrazo con Delbonis y desata el festejo en Tecnópolis, donde la Argentina se quedó con una serie inolvidable ante el clásico rival sudamericano (Abajo).
Delbonis cumplió el domingo con parte del trabajo, al ganar por 6-3 el primer set del encuentro que fue suspendido por las autoridades ante la falta de luz natural, y terminó ayer la faena en dos horas y 59 minutos con parciales de 3-6, 6-2 y 7-5 para hacer explotar a más de 8.000 personas, que completaron el estadio gracias a la entrada libre y gratuita.
Delbonis jugó dos games muy malos, sin sentir la pelota, y eso le costó el segundo parcial, pero no lo desanimó. Con el partido igualado, cada pequeña ventaja tomaba importancia, en un planteo entre dos tenistas ciclotímicos. El segundo singlista argentino lució mejor anímicamente y con la táctica de mover a su rival se llevó el tercer set, con dos quiebres, alentado por todo el banco argentino. En el último set, se mantuvo firme con su saque y llevó a Bellucci hasta el 5-5. En ese momento, Delbonis levantó un 0-30 en contra y mantuvo su servicio, y después llegó lo mejor, ya que con el saque del brasileño no vaciló: impactó con fiereza a la pelota y forzó el match point, que definió muy bien para sellar el triunfo albiceleste.
Cabe recordar que la Argentina llegó a ese punto definitorio gracias a la histórica victoria de Leo Mayer (N° 27) sobre Joao Souza (N° 72), en el single más largo en la historia de la Copa Davis, que se resolvió en 6 horas y 42 minutos. El equipo albiceleste, que contó con Juan Martín del Potro alentando en el banco, recibirá por los cuartos de final a Serbia, que superó el último fin de semana a Croacia por un contundente 5-0. La serie, que se disputará entre el 17 y 19 de julio, tendrá que realizarse en un estadio cerrado por disposición de la ITF, por lo que la AAT ya tendría acordado repetir en Tecnópolis, aunque en una cancha de esas características a 200 metros de la que se montó especialmente para este encuentro. Para ese duelo ya debería estar en condiciones la Torre de Tandil, que resolvió regresar al equipo tras los cambios dirigenciales y en el cuerpo técnico, y que sueña con darle la primera Ensaladera de Plata al tenis argentino.


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