"Es imprescindible un amplio e inmediato esfuerzo conjunto para la renovación del sistema político brasileño", dijo la mandataria en el texto del proyecto en el que convoca al plebiscito de cinco puntos.
La consulta sobre la reforma política podría ser llamada a partir de septiembre, informó ayer la Justicia electoral, pero, según analistas, ese plan transformador dependerá de cómo el Gobierno pueda articular fuerzas en el Congreso.
El proyecto para una consulta popular enviado por el Gobierno incluye cuestiones sobre si la financiación de campañas será pública, privada o mixta como hasta hoy; si habrá representación proporcional en lista o distrital por persona para los cargos legislativos; el fin del voto secreto en ciertas sesiones del Congreso; la liquidación del sistema de suplencias para senadores; y la prohibición de las alianzas partidarias en elecciones proporcionales como las de diputados.
"Las manifestaciones demuestran la fuerza y el carácter irreversible del proceso de una democracia participativa en el país; requiere nuevas formas de actuación de los poderes del Estado, tanto para ampliar derechos individuales como colectivos", dijo el mensaje de la presidenta.
La reforma política mediante plebiscito cuenta, según la empresa Datafolha, con el 68% de adhesión popular. El Gobierno había propuesto una Asamblea Constituyente específica, pero la presidenta debió retroceder la semana pasada sobre esa cuestión, luego que la objetaron sus socios del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), la oposición, organizaciones de juristas y el Supremo Tribunal Federal.
La presidenta propuso en cadena nacional, luego de dos semanas de inéditas protestas en más de 80 ciudades, un plan que incluía una consulta popular sobre la reforma. La oposición, en cambio, apunta a un referendo por sí o por no con cuestiones ya resueltas por el Congreso y rechaza los planteos de un plebiscito.
El oficialismo quiere aprobar el proyecto para que se vote antes de las elecciones presidenciales de octubre de 2014, en las que Rousseff se jugaría la reelección. La crisis trituró la popularidad y la intención de voto de Rousseff, según una encuesta del pasado fin de semana.
"Son proyectos enviados al Congreso, que es soberano para decidir", dijo el ministro Cardozo, quien explicó que habrá una campaña televisiva para esclarecer al pueblo sobre los temas por los que será llamado a votar.
El gobernante Partido de los Trabajadores (PT) del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, volcará sus fuerzas en que se apruebe la financiación de las campañas políticas con presupuesto enteramente del Estado, sin aporte empresarial.
"Es una propuesta el 100% demagógica; nadie tendrá mayoría absoluta en cada uno de los temas presentados como preguntas por el Gobierno para el plebiscito", dijo Geraldo Caiado, jefe del bloque de diputados del conservador opositor Demócratas.
| Agencias ANSA, AFP y EFE, y Ámbito Financiero |


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