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Con un pie en semifinales
El grito del triunfo de Juan Mónaco al conquistar el primer punto para Argentina luego de vencer a Andrey Golubev (derecha). Juan Martín del Potro también superó con facilidad a Mikhail Kukushkin, poniendo 2 a 0 el match.
Los tandilenses arrasaron a sus rivales con una contundencia demoledora. Mónaco vapuleó a Andrey Golubev, el as de espadas de la visita, por 6-3, 6-0 y 6-4, y Del Potro avasalló a Mikhail Kukushkin con un 6-2, 6-1 y 6-2.
La actuación de Mónaco sorprendió. Tal vez porque se esperaba más resistencia de Golubev, N° 45 del mundo, apenas dos escalones por debajo de su rival, pese al historial favorable al tandilense (2-0). Sin embargo, ayer se ausentó sin aviso. El mejor de los kazajos se cansó de cometer errores no forzados. Totalizó 72 en el partido y falló demasiado con el drive para completar el combo de torpezas. Rápido de reflejos, «Pico» no demoró en advertir las ventajas que le regalaban y sacó provecho cada vez que se lo propuso. Dirigió la pelota preferentemente al tiro más flojo de Golubev (el drive) y varió bien los ritmos y los efectos.
Otro punto fuerte del tandilense fue el primer servicio, con el que ganó el 80% de los puntos. Fue una labor convincente la de Mónaco, superior a la que había ofrecido en la primera ronda ante el rumano Victor Hanescu y muy lejos de la tibieza que exhibió durante la temporada europea sobre canchas lentas.
Independientemente de la importancia que implicó haber otorgado el segundo punto, algo que se infería por la abismal diferencia de categoría con su contrincante, la performance de Del Potro se valoriza sobre todo porque significó su reaparición en el equipo tras casi dos años. El 12 de julio de 2009 había disputado su último partido con Tomas Berdych, en Ostrava, ante República Checa, por los cuartos de final. Para encontrar una actuación suya en Parque Roca habrá que remontarse hasta el 21 de septiembre de 2008, cuando obtuvo el punto decisivo ante el ruso Igor Andreev, que le dio a Argentina el boleto a la final. Ayer, Del Potro tuvo enfrente a Kukushkin, N° 67 del mundo, que tiene un título en su carrera, 772.067 dólares en ganancias, contra 9 torneos ganados y 7.512.657 en moneda norteamericana de la «Torre de Tandil», estadística que ilustra la enorme brecha. De todos modos, el 6-2, 6-1 y 6-2 del marcador resultó exagerado. Algunos datos permiten justificar el calificativo: tuvo 18 oportunidades de quiebre, de las que concretó sólo 8, y cometió demasiados errores no forzados en comparación con los tiros ganadores (36/37). Tal vez el cambio del césped londinense al polvo de ladrillo porteño haya repercutido en su rendimiento, más convincente desde el score que desde lo tenístico.
Pero poco importó el modo en esta jornada. La consigna de ganar se cumplió a rajatabla y el 2-0 deja a Argentina a la vera de las semifinales. Hoy a las 11, Eduardo Schwank y Juan Ignacio Chela procurarán dar la estocada final ante Evgeny Korolev y Yuri Schukin para liquidar la serie, tal como lo hicieron hace cuatro meses ante Rumania. Y brindar una alegría en medio de tanta desazón futbolera.

