8 de septiembre 2014 - 00:00

Con una selección de viejos éxitos, Sabina embelesa a su público

Ante un Luna Park colmado (como seguramente estará en cada uno de los siete recitales que tiene programados) Joaquín Sabina reedita canciones de un exitoso disco de 1999 y otros hits de su repertorio.
Ante un Luna Park colmado (como seguramente estará en cada uno de los siete recitales que tiene programados) Joaquín Sabina reedita canciones de un exitoso disco de 1999 y otros hits de su repertorio.
"500 noches para una crisis". Joaquín Sabina (voz, guitarra). Con P. Varona (bajo, guitarrón mexicano, coros), A. García de Diego (teclados, guitarra, coros), J. Asúa (guitarra, coros, voz solista), P. Barceló (batería), M. Barros (coros, percusión menor) y J. Sagaste (saxo, flauta, clarinete, percusión). (Luna Park, 3 y 4/9).

Nada nuevo bajo el sol sabinero. No había disco en puerta, ni asociación con su amigo Serrat en gira y "necesitábamos una excusa para volver a estar aquí, dijo. Lo elegido entonces fue recordar un álbum editado en 1999, que fue de los más exitosos.

De ese "19 días y 500 noches" tomó casi todo el repertorio, con títulos que están a la vez entre lo mejor logrado y más vendedor de su historial. El Luna Park, colmado como estará en cada una de las siete noches en las que se presentará en Buenos Aires hasta el próximo 21-, pudo festejar y cantar con él piezas como "Barbie Superstar", "Pero qué hermosas eran", "19 días y 500 noches", "Ahora que", "A mis cuarenta y diez", con algunos retoques en la letra para adaptarla a su edad actual, o "Noche de boda". De ese disco también hizo "Una canción para la Magdalena" con su sensual corista Mara Barros exhibiendo sus piernas y contorsionándose contra un farol, "El caso de la rubia platino" en la que entregó la voz cantante al guitarrista Jaime Asúa, "Como te digo una co... te digo la o..." que usó para presentar a los músicos, o su argentinísima "Dieguitos y Mafaldas" en uno de los momentos más calientes de su recital.

Sabina está menos movedizo y menos eléctrico que en sus primeros tiempos de Argentina. Pero no ha perdido la gracia, ni la capacidad para el chiste, ni su carisma para sostener al público en el puño. "El milagro no es que ustedes paguen para cantar conmigo; el milagro es que yo cobre para cantar", bromeó él mismo sobre las limitaciones técnicas de una garganta que, sin embargo, parece ser la más indicada para sus propias composiciones.

Más allá de lo del disco, sumó otros clásicos suyos como "Nos sobran los motivos", "Peor para el sol" o "Y nos dieron las 10". Homenajeó a su amigo, el poeta Juan Gelman, y a Gustavo Cerati el día de la muerte de éste. Tuvo como respaldo a una banda que lo sigue a la perfección, con un todo terreno como el aragonés Josemi Sagaste con falda celta y todo-, la guitarra rockera de Asúa, la batería de Pedro Barceló, la voz eficiente y muy andaluza de Barros, y el pilar que representan sus viejos laderos Pancho Varona y Antonio García de Diego. Y como regalo extra, presentó a la cantautora israelí Noa, que forma parte de la gira, a quien dejó por un rato el escenario para un tema en hebreo y en inglés, y con la que compartió "A la sombra de un león".

Redondo. Emotivo. Cargado de hits. A la medida de los fans. Así está siendo este nuevo paso del artista de Jaén.

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