29 de diciembre 2008 - 00:00

Confirmado: Aerolíneas en conflicto

Los vientos de conflicto ya comienzan a agitar el futuro de Aerolíneas Argentinas: en lo que marca el fin de la «paz social» pactada entre el Gobierno y los gremios aeronáuticos para asegurar la confiscación de la empresa, APTA -el sindicato de los técnicos- marchará mañana al Ministerio de Trabajo.
Y si bien el reclamo en principio parece estrictamente interno (la conducción del ex subsecretario de Transporte Aerocomercial Ricardo Cirielli le exige a la cartera de Carlos Tomada que convalide la expulsión de un grupo de ex dirigentes «rebeldes»), en el comunicado en que se convoca a la movilización se incluye un párrafo sobre la necesidad de darle «transparencia» a la gestión oficial en Aerolíneas-Austral. En ese comunicado, APTA manifiesta su «preocupación» respecto del «nuevo control y administración» de ambas empresas «por parte del Estado argentino». Agrega que «es importante una señal que garantice que, de ahora en más, ambas compañías serán conducidas con la debida excelencia, transparencia, libertad y democracia que necesitan para lograr su recuperación, consolidación y crecimiento».
El gremio de Cirielli está tratando de conformar un frente común con tres sindicatos para oponerse al poder omnímodo que acumuló APLA, que conduce Jorge Pérez Tamayo y que agrupa a los pilotos de Aerolíneas. Esos tres sindicatos son AAA (tripulantes de cabina), APA (personal de tierra) y UPSA (personal superior), con los que en el pasado los separaron fuertes diferencias respecto de la posición que se debía asumir frente al avance del Gobierno sobre el Grupo Marsans.
La acción de APTA podría derivar en un paro de los técnicos, lo que dejaría en tierra a la flota de Aerolíneas Argentinas en plena temporada alta, en caso de que Tomada no acceda a su reclamo.

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