17 de febrero 2017 - 00:00

Congreso: confusión por dictamen sobre DNU de inmigrantes

Enroque de senadores peronistas y ausencias dejaron ayer en soledad al ultrakirchnerismo. Ramillete de invitados criticaron el decreto.

Soledad. Los ultra-K Diana Conti y Marcos Cleri quisieron voltear sin éxito el DNU sobre inmigrantes. En el medio, el radical Luis Naidenoff.
Soledad. Los ultra-K Diana Conti y Marcos Cleri quisieron voltear sin éxito el DNU sobre inmigrantes. En el medio, el radical Luis Naidenoff.
El DNU con el que el Gobierno reforzó los controles inmigratorios para expulsar a inmigrantes criminales tuvo un ayer primer aval legislativo aunque éste fue cuasi virtual, en una jornada de acusaciones y confusión entre oficialismo y oposición por la viabilidad o no del dictamen de mayoría.

El camporismo había preparado el terreno de la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo -que comanda el cristinista Marcos Cleri- para denostar el DNU del Gobierno, y convocó a un ramillete de invitados que se encargaron de esa tarea, como el CELS y Amnistía Internacional, entre otros.

Sin embargo, y tal como anticipó anteayer este diario, un enroque de senadores peronistas en la bicameral -salió el bonaerense Juan Manuel Abal Medina e ingresó el pampeano Daniel Lovera, que ayer faltó-, más la ausencia de otros legisladores justicialistas -y del massista Raúl Pérez- dejaron parcialmente la comisión a favor de Cambiemos, con seis votos a favor del DNU y cinco en contra.

De esa manera, los cristinistas Cleri y sus pares de Diputados Diana Conti y Juliana Di Tullio, más los senadores Anabel Fernández Sagasti y Mario Pais (este último, el de menor virulencia K) se vieron enfrentados ante una derrota inevitable.

Recién a la noche apareció en la secretaría de la comisión un dictamen de Cambiemos con las firmas de los senadores Luis Naidenoff y Silvia Giacoppo, y de los diputados Nicolás Massot, Pablo Tonelli, Martín Hernández y Luis Petri.

El kirchnerismo aplicó una doble táctica para planchar el tema: ante el inminente fracaso llamó a un cuarto intermedio, en principio, para el martes próximo o para el jueves 2 de marzo, un día después de la Asamblea Legislativa y la activación del período de sesiones ordinarias 2017.

Además, no presentó en la secretaría de la comisión el dictamen -que hubiese sido de minoría- con las cinco firmas de los presentes ayer en el debate. La lectura es que al no haber en total nueve firmas -la mitad más uno de la bicameral, más allá de que sean a favor o en contra del DNU-, no se puede tomar como dictamen de mayoría el presentado anoche por Cambiemos.

Sin embargo, al menos dos legisladores premium del interbloque oficialista explicaron a este diario que en otras ocasiones se dieron situaciones similares y que los legisladores dieron por entendido, en esos casos, que quienes tenían más firmas al momento de pasar a emitir los despachos se quedaban con el dictamen de mayoría. De hecho, dieron por cerrado el tema y esperan tratar otros decretos una vez que se reanude la actividad.

La picardía kirchnerista contrasta con las acusaciones de mal comportamiento legislativo que se le machacó a la entonces oposición durante los años de Gobierno de Cristina de Kirchner, épocas llenas de vicios parlamentarios que deformaron al Congreso. De hecho, la bicameral aprovechó semanas atrás un desempate de Cleri para modificar el reglamento de la comisión y activar pedidos de informes desde allí, cuando en realidad éstos deben ser aprobados en el recinto.

Más allá de la definición del dictamen de mayoría, el nervio del DNU tiene similitudes con los reiterados pedidos que hizo en los últimos años el jefe de la bancada del FpV-PJ en el Senado, Miguel Pichetto. También aprovechó la candencia del tema el líder del Frente Renovador en Diputados, Sergio Massa, aunque llegó tarde a tomarlo como pedido propio. Con ambos a favor del decreto, la norma no debería tener inconvenientes en pasar el filtro una vez que arribe a los respectivos recintos del Congreso.