Según un sondeo de YouGov para el Sunday Times, los partidarios de la independencia pasaron por primera vez al frente, con un 51% contra un 49% de los unionistas. Hasta hace un mes, los separatistas perdían por 22 puntos, lo que señala un vuelco espectacular en la campaña.
Aunque los dos puntos de diferencia se encuentran dentro del margen de error, los resultados suponen un valioso impulso al Partido Nacional Escocés (SNP) del jefe del Gobierno regional.
En tanto, el secretario británico de Finanzas, George Osborne, anunció ayer la próxima presentación de un plan que ofrecerá más autonomía a Escocia en caso de que los escoceses voten contra la independencia.
En declaraciones a la BBC, el funcionario dijo que los principales partidos del Reino Unido -conservadores, laboristas y liberal-demócratas- consensuaron una transferencia de competencias a Escocia, que contempla una autonomía "mucho mayor" para gestionar impuestos y servicios públicos.
El ministro principal escocés y líder del independentista SNP, Alex Salmond, consideró el plan un "soborno" y cuestionó la buena voluntad de Londres.
"¿Nos quieren hacer creer que, después de que miles de personas ya han emitido su voto postal, hay un nuevo pacto radical?", se preguntó en declaraciones a la cadena pública. "Esta es una medida de pánico porque ven que el 'Sí está ganando en el terreno. Intentan sobornarnos, pero no funcionará porque no les queda credibilidad", afirmó el promotor del plebiscito que busca poner fin a una unión de tres siglos.
Osborne defendió la postura oficial al afirmar que "está claro" que los escoceses quieren más autonomía, y que los conservadores de David Cameron, los liberaldemócratas de Nick Clegg -socios minoritarios en la coalición- y los laboristas de Ed Miliband se pusieron de acuerdo para concedérsela.
El funcionario instó a los partidarios de la unión a expresarse en las urnas, entre temores de que puedan quedarse en casa mientras los independentistas ejercen en masa su derecho a voto.
En un nuevo intento de subrayar los riesgos de la escisión, el titular británico de Finanzas insistió en que una Escocia independiente no podría compartir la libra esterlina con el Reino Unido, algo que reclama Salmond. "Sin condiciones ni peros. No compartiremos la libra si Escocia se separa del Reino Unido", insistió.
Ante ese escenario, Salmond ha amenazado con desconocer la parte de la deuda británica que corresponde a Escocia.
En la recta final de la campaña, los partidarios y opositores de la independencia están subiendo el tono para asegurarse la victoria en la histórica consulta.
Además del cruce de acusaciones entre oponentes, se aprecia una escisión dentro del grupo del "No", "Mejor Juntos", que integran los tres grandes partidos británicos, donde se acusa a los conservadores de ser un lastre por su impopularidad en Escocia.
En un artículo en The Sunday Mirror, el exprimer ministro laborista Gordon Brown, que es escocés y uno de los líderes de la campaña unionista, afirma que los "tories" de Cameron "dificultan" la captación del voto con sus políticas de austeridad.
El SNP de Salmond plantea el referendo del 18 de septiembre como una oportunidad para el autogobierno, pero también para huir de las políticas neoliberales, que casi no tienen defensores en Escocia.
Cuando quedan once días de campaña, el "Times" publica ayer que la propia reina Isabel II, supuestamente neutra sobre el plebiscito, "está bastante preocupada" por la posible secesión de Escocia, pues podría plantear problemas para su jefatura de Estado.
| Agencias EFE, Reuters, ANSA, AFP y DPA, y Ámbito Financiero |


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