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Conmoción por un estallido social en un suburbio pobre de Londres
La violencia estalló entre el sábado a la noche y la madrugada de ayer en Tottenham, al norte de Londres. Decenas de agentes resultaron heridos y casi medio centenar de revoltosos detenidos.
El barrio londinense de Tottenham amaneció devastado después de que decenas de personas quemasen edificios y vehículos, y saqueasen comercios durante una marcha de protesta por la muerte de un joven por disparos de un agente.
El portavoz de Scotland Yard (Policía Metropolitana), comandante Adrian Hanstock, aseguró que la marcha pacífica del sábado a la noche para protestar por la muerte de un joven por disparos de un policía fue «secuestrada» por un pequeño grupo de «vándalos descerebrados», para dar paso a un escenario de violencia desproporcionada.
Los enfrentamientos se iniciaron el sábado a la noche tras una manifestación que en principio reunió a unas 120 personas para reclamar «justicia» por la muerte de Mark Duggan, un hombre de 29 años y padre de cuatro hijos, que había sido ultimado el jueves durante un operación llevada a cabo por policías armados.
«No era un muchacho violento. Estaba involucrado en cositas, pero no era agresivo. Nunca hirió a nadie», explicó una mujer de 53 años amiga de Duggan. El hombre se encontraba en un taxi cuando murió. Un agente resultó herido en un aparente intercambio de disparos.
Las circunstancias del incidente son investigadas por una comisión independiente.
El comandante Hanstock dijo que «los acontecimientos de Tottenham fueron absolutamente inaceptables, y estos niveles de violencia son algo que la comunidad local no perdona y no acepta». Con todo, tildó de «lamentable» la muerte de Duggan.
Scotland Yard se encuentra bajo escrutinio público desde que su cúpula se viera obligada a renunciar debido a sus lazos con periodistas vinculados al escándalo de las escuchas ilegales en medios del magnate de prensa Rupert Murdoch.
La pequeña manifestación de la noche del sábado dio paso ya a la madrugada a una auténtica «zona de guerra» con lanzamiento de cocteles molotov y quema de edificios y vehículos, entre ellos patrulleros, una furgoneta policial y un autobús de dos plantas.
Al avanzar la noche, algunos manifestantes, muchos cubiertos con pasamontañas, quemaron un supermercado y una tienda de alfombras y saquearon comercios, cuyas vidrieras destrozaron para robar televisores, teléfonos móviles o prendas de ropa que se llevaron en carritos de supermercado o valijas.
Los bomberos informaron que recibieron un total de 264 llamadas de emergencia y que se produjeron 49 incendios en el precarizado barrio.
Los autores de los destrozos, en su mayoría adolescentes, extendieron su radio de acción hacia el norte y el oeste de la zona, especialmente a Wood Green, y recurrieron a tachos de basura para formar barricadas y dificultar el paso de los coches policiales a las calles cuyos locales estaban destrozando.
Las 48 detenciones practicadas fueron por desorden con violencia, allanamiento de morada y robo, según Scotland Yard.
Con el primer ministro británico, David Cameron, de vacaciones ayer en la Toscana italiana, un portavoz de Downing Street calificó de «totalmente inaceptable» lo sucedido y enfatizó que «no hay ninguna justificación para las agresiones que sufrieron la Policía y la población, ni para los daños materiales ocasionados».
Agencias EFE, Reuters, AFP y DPA, y Ámbito Financiero


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