Consuelo K: el fracaso de otros presidenciables

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Diagnósticos fallidos. La contraofensiva de Boudou. Récords y cálculos. El porqué de ir al balotaje

Los diagnósticos fallaron. El teorema K que pronosticaba una derrota por menos de 10 puntos, rudimento para abonar la fantasía de una sorpresa en el balotaje, tropezó con el escrutinio que estiró la ventaja de Mauricio Macri a más de 18 puntos.

La estadística -no la porteña- registra episodios en los que el perdedor del primer turno festeja en el segundo. En Tierra del Fuego, Fabiana Ríos fue un caso: sacó 10 puntos menos que Roxana Bertone el 26 de junio pasado, pero ganó, con un resto mínimo, el 3 de julio.

Anoche, con el jefe de PRO trepado a los 47 puntos, las expectativas de un milagro se evaporaron. Sin embargo, y a pesar del rigor del resultado, la especulación sobre el eventual abandono de Filmus antes del balotaje fue refutada desde el Gobierno.

Los datos oficiales sepultaron, en simultáneo, el cálculo que reducía la luz entre Macri y Filmus, y sugerían un retroceso del PRO. En Olivos, a media tarde, Cristina de Kirchner repasó esos informes. Mal debut de la encuestadora que montó, ad hoc, la Casa Rosada.

Aquello tampoco ocurrió: el jefe de Gobierno, tras una accidentada gestión y luego de ensayar y abortar una aventura presidencial, mejoró el score de la elección en la que derrotó a Filmus el 3 de junio de 2007. Por entonces, sumó un 45,8%; ayer superó el 47%.

El dato no es menor. Anoche, el kirchnerismo se tuvo que esmerar para confeccionar su consuelo: se abrazó a los resultados históricos del PJ, al repunte comparado con turnos anteriores y, sobre todo, al fracaso de los candidatos ligados a otros presidenciables.

Amado Boudou
, ministro y candidato a vicepresidente, fraseó ese planteo. «Las lista porteñas vinculadas con los otros candidatos presidenciales tuvieron resultados muy magros», le dijo anoche a este diario y enumeró los porcentajes de María Eugenia Estenssoro, Silvana Giudici y Jorge Todesca.

«El Frente para la Victoria -detalló- mejoró el resultado de 2007 cuando, a pesar de obtener un 24%, Cristina fue electa presidente en la primera vuelta. Ahora estamos cerca de los 30 puntos. Mejoramos aquel piso, lo que proyecta una gran elección para la presidencial»
.

Boudou refutó las críticas que Elisa Carrió, Ricardo Alfonsín y Eduardo Duhalde que, con matices, se zambulleron a interpretar que la victoria de Macri anticipa una derrota kirchnerista en octubre.

«Es lamentable. Esos candidatos hicieron campaña con sus referentes en la Ciudad y éstos sacaron, como mucho, tres puntos», se ensañó el ministro.

El único que escapa a esa ecuación es Fernando Pino Solanas, que anoche se quedaba con algo menos del 13%. Luego de los conflictos durante el cierre, Hermes Binner pacificó su relación con el cineasta y podría beneficiarse con parte de ese caudal.

En el búnker K, casi a medianoche, reforzaban ese análisis con otros condimentos: reconocían, por caso, la habilidad de Macri para convertir la elección en un asunto comunal para despojarse de figuras -citaban a Duhalde- que podrían haberlo perjudicado frente a los votantes porteños.

Ese fue, de hecho, el argumento del jefe del PRO para no pactar con el duhaldismo a nivel nacional.

Se frustró, sin embargo, el cálculo que bullía a media tarde y que ubicaba a Macri rozando los 40: además de dibujar un escenario más accesible para la segunda vuelta, ese indicador reflejaba la caída de la adhesión de Macri. Con las horas, ese deseo derrapó.

Otro de los componentes que le daban a la elección de Filmus un plus también se desinfló. En el búnker K, Amado Boudou y Aníbal Fernández, entre otros ministros, se apuraron a dictaminar que era el mejor resultado del peronismo en la Capital en las últimas décadas.

Tenían, por entonces, una cifra proyectada que no se reflejó en las urnas. Fue, la de ayer, la mejor captura del kirchnerismo desde 2005. De todos modos, no pudo todavía superar el mejor indicador del PJ en el distrito: esa medalla la retiene Erman González que en el 93 colectó un 32%.

Quedaban vigentes, en la sangría, dos valores: el FpV casi triplicó los 11 puntos que consiguió en 2009 y mejoró cinco puntos el resultado que obtuvo, cuatro años atrás, el propio Filmus. Pero esas cifras están condenadas a ser poco más que anécdotas.

El único elemento que, con los números difundidos, perduraba era el fracaso de los referentes de los demás candidatos presidenciales. El 3% de Estenssoro y el 2% de Giudici. Todesca y Javier Castrilli, ligados a Duhalde y Mario Das Neves, juntos apenas superaron el punto.

Pasadas las 23, Filmus dio un discurso de forzado optimismo. Fue la desmentida oficial a la hipótesis de que podría desistir de competir en la segunda vuelta. Esa alternativa fue negada, con firmeza, desde el gobierno.

En el 2007, Macri paseó al senador: lo destrozó por 22 puntos de diferencia. Así y todo, Néstor Kirchner lo empujó al balotaje donde consiguió casi 40 puntos. La película, todo indica, se repite.

La lectura es lineal: para el ring de octubre, luce mejor una postal que refleje 40% de votos porteños que otra que ilustre, apenas, 28 puntos. Resulta difícil para los K, sino imposible, sostener el relato de una revolución popular montados a ese indicador mezquino.

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