25 de octubre 2011 - 00:00

Contraola: los ultra-K con un mal desempeño

El efecto arrastre, la buena estrella de Cristina de Kirchner, no son infalibles o, al menos, no impactan siempre, en todos lados y en beneficio de todos los candidatos, sea cual fuere su origen o su formación. Lo saben los ultra-K que compitieron por intendencias bonaerenses.

El kirchnerismo, levantando la bandera de la Presidente y además presentándose como expresiones genuinamente K, intentó quedarse con el control de varios municipios de la provincia de Buenos Aires y, en general, esas aventuras terminaron sin éxito.

Le ocurrió, por caso, a Alicia Kirchner, que patrocinó a tres dirigentes de su partido, Kolina, como jefes comunales: Luis Vivona en Malvinas Argentinas, Gustavo Traverso en Junín y Lisandro Bormioli en Pergamino. A pesar de buenos resultados en las primarias, el domingo los tres fracasaron.

Se habló, incluso, de que la ministra de Desarrollo Social había iniciado una cruzada contra «traidores K» y por eso eligió como territorios de disputa Junín y Pergamino, gobernados por Mario Meoni y Héctor «Cachi» Gutiérrez, respectivamente, exradicales K que luego se convirtieron en espadas del cobismo.

Es una explicación para glorificar la casualidad: Desarrollo Social se convirtió en refugio de dirigentes de todo el país, y especialmente de la provincia de Buenos Aires, y aportó figuras para competir en algunos de los distritos donde el FpV desafió al intendente.

Otro traspié fuerte es el de Juan Ignacio Ustarroz en Mercedes, candidato de La Cámpora, respaldado por Eduardo «Wado» De Pedro, que fue además uno de los postulantes con lista colectora que contó con el respaldo explícito de Amado Boudou, lo que se tradujo como respaldo de la Presidente.

Pero no le alcanzó: «Juani» Ustarroz no pudo desbarrancar a Carlos Selva y La Cámpora tuvo que dejar en stand by sus pretensiones. De todos modos, ese grupo se anotó una victoria en San Antonio de Areco, donde Francisco «Paco» Durañona se impuso ante Andrés Antedoménico. Se dio una particularidad: Ustarroz había ganado la primaria y Durañona la perdió. En la general, eso cambió.

A la hora de marcar preferencias, Boudou no tuvo empacho en visitar territorios donde se enfrentaban dos ofertas K, pero en la mayoría de los casos salió derrotado: en Mercedes, como ya se dijo, respaldó a Ustarroz pero ganó Selva; en San Martín se mostró con Daniel Ivoskus pero ganó Gabriel Katopodis, en Pergamino acompañó a Bormioli pero ganó Gutiérrez, y en San Nicolás se mostró con Gustavo Díaz Bancalari pero ganó Ismael Passaglia, respaldado por el randazzismo, en particular Eduardo «Lalo» Di Rocco.

Boudou sumó otras medallas negras. Dedicó la última semana de campaña a reforzar las chances de distintos candidatos pero la mayoría perdieron: además de San Martín y Pergamino, el ministro y candidato acompañó a Enrique «Japonés» García en Vicente López, pero el intendente cayó ante Jorge Macri.

Otro ministro que tuvo un ensayo fallido fue Aníbal Fernández, que auspició, sin éxito, a Daniel Gurzi en Quilmes contra Francisco «Barba» Gutiérrez. Ese jefe comunal logró la primera reelección de un intendente desde el retorno de la democracia en el distrito.

Entre los que tuvieron experiencias positivas, incluso fuera de su propio dominio, el nombre que más se destaca es el de Sergio Massa, que además de ganar en Tigre con más del 73% respaldó a dos de las grandes sorpresas de la elección del domingo: Katopodis en San Martín y Luis Andreotti en San Fernando, donde derrotó al multirreelecto Osvaldo Amieiro.

Massa acompañó a esos candidatos aunque no fue el único: Katopodis, por caso, contó con guiños del ministro del Interior Florencio Randazzo -que ayer lo recibió en la Casa Rosada- y aportes del jefe de Gabinete sciolista Alberto Pérez.

Sin embargo, la aventura de Massa de salir a respaldar figuras fuera de su territorio terminó con un éxito importante porque, en particular, derrotó a postulantes respaldados por la Casa Rosada y/o por Daniel Scioli.

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