22 de septiembre 2009 - 00:00

Contundente show de la “terrible” Lily Allen

En un recital mucho más rockero de lo esperado y con una brillante puesta, la talentosa niña terrible del pop británico justificó con creces el enorme fenómeno comercial generado a su alrededor.
En un recital mucho más rockero de lo esperado y con una brillante puesta, la talentosa niña terrible del pop británico justificó con creces el enorme fenómeno comercial generado a su alrededor.
Lily Allen (voz). Con James Nisbet (guitarra) John Jenkins (batería), Antonio Val (bajo), Edward Jenkins (teclados) (Luna Park, 19/9).

En un show breve, crudo y contundente, Lily Allen presentó en vivo los mejores temas de su segundo y excelente disco «Its not me, its you» en versiones bastante más rockeras de lo que se podría esperar. De hecho, al principio la banda sonaba tan fuerte que por momentos tapaba la voz de esta cantante dedicada a componer hits sobre angustias, desamores, traumas, costumbres nocivas, tendencias autodestructivas y otras cuestiones por el estilo siempre expresadas con personales toques irónicos y una actitud genuina que sirven para explicar su enorme fenómeno comercial.

Con dos tercios de Luna Park llenos de admiradoras adolescentes bastante fanatizadas -sobre todo las que rodeaban el escenario, con las que Lily mantuvo una comunicación constante, llegando incluso a hacer subir alguna al escenario-, la performance tuvo una puesta escénica y de luces brillantes, empezando por el primer tema «Everyones at it» parcialmente interpretado por los músicos convertidos en siluetas detrás de una pantalla blanca que pronto cayó con impactante espectacularidad.

El carisma y la energía de esta talentosa niña terrible del pop británico aplicados a una sucesion de casi todos los mejores temas de sus dos discos, interpretados con arreglos fluctuantes entre el rock más simple, explosiones tecno estilo Chemical Brothers, aires vintage para recordar a cantantes sixties y hasta algún interludio jazzístico bastaron para que la performance nunca decaiga.

Por otro lado, la verdad es que la banda no siempre exhibió mucha cohesión, y mas allá de la sólida batería y algún amague de solo de guitarra, el único músico que tuvo cierto lucimiento real fue el tecladista.

La única que podía brillar era Lily, con una malla enteriza sexy, sus lentejuelas y un maquillaje azul y blanco que le cubría los ojos como un antifaz al más puro estilo glam del rock de los 70. La recientemente nombrada «Mujer del año» no sólo logró que sus chicas canten los estribillos de canciones como «Smile» o «Its not fair» sino también que casi todo el público le muestre el dedo insultante para acompañar uno de sus mejores temas, «Fuck You». En el medio un admirador se le declaró románticamente: «Fuck me!».

Lily también se burló de Britney Spears, mejorando su hit «Womanizer» en un momento culminante del show en el que el Luna Park pareció convertirse en una discoteca gigante, claro que a la hora de la matiné para adolescentes.

Dejá tu comentario