18 de junio 2010 - 00:00

Copia fiel del original

Copia fiel del original
Para ahorrar energía eléctrica en los recintos -y lo bien que nos vendría-, podían haberse resumido las dos últimas ruedas en una sola, y no hubiera diferido casi nada el saldo de lo obtenido en dos fechas seguidas. Con ello se puede sintetizar el paso de los mercados por miércoles y jueves, al son de diversas cuestiones que perdieron calibre de munición mayor, pero que terminaron por afectar una «piel» de la tendencia; que cada vez parece más percudida. Ayer, imperaba en las noticias el hecho de ratios de Estados Unidos, donde el «desempleo» no causó buena impresión (a los desocupados, mucho menos). Y a partir de allí, se marchó por terreno poco propenso a las reacciones importantes, apenas dio como para hacer «dos copias del mismo tenor», respecto de lo previo.

El Dow Jones igual alcanzó a quedar sobre la cornisa, sumando un pálido 0,24%; en cambio, el Bovespa no pudo evitar un recorte del 0,5% sobre cierre previo. Y el conjunto de indicadores porteños repitieron los «cero coma» en sus porcentajes, con el listado principal retrocediendo un 0,346, el de las locales no más del 0,18% y, los otros, por el estilo. El mínimo casi perforó el piso -con 2.300 puntos- en su máxima altura estuvo en 2.324 unidades, para cerrar con 2.314 y sin dejar otra sensación que la nada.

El volumen contribuyó a ello, bajando otro poco y a los $ 32 millones casi, ya en la línea de lo imprescindible para dar liquidez. Tenaris y su doble contracción, en precio y volumen, resumen en ella misma la figura general que pueda transmitirse. Después de dos primeras jornadas todo quedó flotando en el mundo bursátil global, cada vez más sensible a toda voluntad coyuntural. Y la Bolsa, charada.

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