La crisis por la falta de fiscales para controlar la elección del 28 de junio llegó también al radicalismo, sobre todo en la Capital Federal. El problema ya no es sólo que esta vez se necesitarán 2.000 fiscales más que en otras ocasiones porque la cantidad de mesas se amplió de 6.000 a 8.000, la merma es mayor que esa diferencia.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La estrategia para enfrentar el problema fue tema de conversación del último cumpleaños de Enrique «Coti» Nosiglia, en su casa de Villa Rosa. Allí, entre brindis y junto a Carlos Más Vélez, presidente del Comité Capital de la UCR, se acordó organizar un gigantesco locro para el 20 de junio en las instalaciones de Costa Salguero. El nosiglismo es la única fuerza con organización hoy en el radicalismo porteño; de ahí que el problema sólo puede ser solucionado por esa vía. Así, la intención será reunir allí al menos 1.000 fiscales extra para reforzar las escuálidas listas de fiscales que aún maneja el partido.
En el caso del radicalismo de la Capital Federal, la situación parece imposible de razonar. Para la UCR siempre fue un distrito donde existió asistencia casi perfecta de militantes a los comicios, una realidad que hace años comenzó a deteriorarse con el cierre masivo de comités en todas las circunscripciones. Así no sólo se perdieron fiscales, sino también mano entrenada y con experiencia en el control de las urnas.
El problema no es sólo de la Capital Federal, ni del radicalismo. Al no haber acordado la fiscalización conjunta, la oposición tuvo que reconocer que no podría cubrir con hombres propios las 35.000 mesas de la provincia de Buenos Aires y quizás tampoco las 8.000 de la Capital Federal.
Durante el fin de semana, desde el Acuerdo Cívico y Social reconocieron: «Tenemos fiscales en una de cada tres mesas». Y hasta se mezcló la pelea entre las fuerzas opositoras con el propósito de controlar los comicios: «El kirchnerismo y el peronismo de De Narváez son lo mismo. No podemos fiscalizar junto a ellos», dijeron desde las huestes de Elisa Carrió.
La crisis por la falta de convocatoria de los partidos para conseguir poner un fiscal en cada mesa viene acompañada desde hace meses por la denuncia de la Coalición Cívica sobre la posibilidad de fraude. Insistió con el tema Margarita Stolbizer el sábado en Capitán Sarmiento: «Tengo miedo que haya fraude porque esta elección viene viciada de origen con el adelanto de la fecha que produjo Cristina Kirchner».
Pidió que «se publiquen los nombres de las personas que han sido designadas como fiscales en las mesas de las escuelas, para que luego no inventen la falta de participación para cubrir las vacantes con sus amigos». Se refería a otro de los problemas que ya están analizando los partidos: la posibilidad que la Justicia electoral no logre cubrir los cargos de presidente de mesa, algo más grave aún que la falta de fiscales partidarios.
Dejá tu comentario