La cosecha de soja argentina fue de 32 millones de toneladas, 16 millones menos que la campaña anterior.
La demanda de la soja cosechada por los tres principales países productores, Estados Unidos, Brasil y la Argentina, mostró un fuerte incremento anual entre marzo y mayo, con 49,2 millones de toneladas, ante la posibilidad de que caiga la producción mundial de la oleaginosa, informó la revista especializada Oil World.
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El mercado sojero aguarda ahora el informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) que se publicará mañana para definir la tendencia que tendrá el precio a futuros más lejanos de la oleaginosa.
La Bolsa de Comercio de Rosario aseguró que el ingreso de mercadería es «notoriamente más bajo que en los meses anteriores», pero no así la molienda.
Según los cálculos efectuados a partir del ingreso de camiones de soja en todas las terminales portuarias y plantas terminales, más un estimado de la Bolsa rosarina, la entrega de soja ascendería entre 1,9 a 2 millones de toneladas en junio respecto de los 2,7 millones de mayo y los 4,4 millones de abril. Los analistas aseguran que el total de oferta entre marzo y junio habría sido de 15 millones.
Mientras tanto, la demanda de China presiona sobre los reducidos stocks de Estados Unidos, una exportación que reemplaza al tonelaje de soja que la Argentina no podrá proveer porque su cosecha fue de 32 millones de toneladas, 16 millones menos que en la campaña 2007-2008.
El otro problema que acelera los movimientos de molienda y exportaciones en el mundo es el climático. Para la soja, el clima es un factor fundamental y un claro ejemplo de cómo el mercado descontó el riesgo climático fue la fuerte suba de los precios como consecuencia de la gran sequía en Sudamérica.
Dependencia
Debido a los escasos stocks finales de esta campaña, los mercados del mundo están más dependientes del clima y de rendimientos mayores que los esperados en Norteamérica en el período entre junio y setiembre, sostuvieron especialistas de la Bolsa rosarina.
Esperan que transcurra la etapa crítica de llenado de granos, que se registra en agosto en Estados Unidos, cuando la Argentina termina de decidir la siembra que realizará de soja entre octubre y diciembre.
También se consideran los pronósticos que anuncian la llegada de la corriente de «El Niño» -portadora de lluvias (ver aparte)- que podría complicar también la implantación en la Argentina y Brasil por exceso de humedad, y causar sequía en Estados Unidos.
Las especulaciones en torno al área sembrada afectan de manera más directa a los precios futuros de la nueva cosecha, mientras que los de la vieja cosecha siguen sostenidos por las escasas reservas mundiales frente a un ritmo de demanda que parece no detenerse.
El dato de la publicación Oil World que mostró un fuerte incremento de la utilización total de la oleaginosa (molienda + exportaciones netas de los tres principales países productores) para los expertos, en momentos de ofertas, indica que el proceso de racionamiento, en el mundo, aún no se produjo.
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