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Crece la molienda de trigo, pero faltan nuevos mercados
El mercado interno no crece desde hace varios años. Brasil y Bolivia compran el 96% de la harina argentina, pero la industria local no logra hacer pie en otros destinos por la acotada rentabilidad.
Agregado de valor. Una tonelada de harina convertida en productos panificados hace que su valor se multiplique por 7,5. En el caso de las pastas es de 8 y en las galletitas el valor se multiplica por 10.
agregado de valor. Una tonelada de harina convertida en productos panificados hace que su valor se multiplique por 7,5. En el caso de las pastas es de 8 y en las galletitas el valor se multiplica por 10.
Con estos números queda más que clara la importancia de fomentar el agregado de valor del trigo argentino y quizás un punto clave que reclama desde hace varios años un sector de la industria y que hoy se está encarando con responsabilidad es la lucha contra la informalidad. Incluso, semanas atrás la Subsecretaría de Control Comercial Agropecuario (Succa) dispuso la suspensión por 180 días la habilitación de nuevos establecimientos.
Durante estos seis meses también se realizará un control exhaustivo en todas las plantas que ya están operativas para conocer "su capacidad operativa real y su capacidad ociosa", según detalla la resolución.
Lo cierto que la competencia desleal es moneda corriente en la industria molinera argentina y hoy el sector está experimentando un re ordenamiento fundamental.
Finalmente, la industria detalla que están en condiciones de producir y exportar 2 millones de toneladas de harina pero que antes hay que trabajar en el famoso "costo argentino" y una reforma impositiva es la respuesta porque más allá de las ganas del sector empresarial, faltan estímulos al agregado de valor.

